Santana revel el secreto de su energía sobrenatural
POR JUAN RODRÍGUEZ FLORES
A los 55 años, Carlos Santana se
encuentra en la mejor etapa de su vida artística y creativa. Nació en el pequeño
pueblo de Autlán, Jalisco y ahora el mundo entero lo reconoce como uno de
los mejores guitarristas que ha dado el rock and roll en toda su historia.
A través de su vida, marcada por el éxito y la popularidad, Carlos Santana ha demostrado
que no existen límites temporales para el cambio y la evolución de los
seres humanos. Las 10 millones de copias vendidas de su último disco,
Sobrenatural, son un buen ejemplo del magnífico poder de atraer
a una audiencia que sigue conservando después de 31 años de haberse
presentado en el legendario festival de Woodstock.
"Yo siempre he dicho que la edad es un concepto relativo",
explicó Santana en una entrevista, "porque para la vida espiritual ser joven o viejo
no tiene mucho significado.
Llegar a la edad adulta y envejecer dependen, mucho, de la actitud que
uno tenga frente a la vida. Lo más importante, precisó el guitarrista
"es comprender que las cosas esenciales son eternas y las llevamos en
el corazón. Por ejemplo: el amor, la caridad, Dios, el espíritu de sacrificio,
la ternura y la fe. Quizás porque nunca he perdido la confianza en mí
mismo, no he dejado de seguir evolucionando". Y agregó: "Hay quienes
piensan, de forma muy equivocada, que la plenitud de la vida y la inteligencia
están determinadas por la edad. Yo no lo creo. En estos momentos, con
la llegada del nuevo siglo, siento que he comenzado a pasar por una
de las mejores épocas de mi vida".
Ganador de todos los
premios que se ofrecen en la actividad musical, desde los más grandes
y prestigiosos hasta los más pequeños, Santana ha recorrido una
larga trayectoria desde el día que llegó junto con su familia, a finales
de 1955, a la ciudad de Tijuana.
| Llegar a la edad adulta y envejecer dependen,
mucho, de la actitud que uno tenga frente a la vida |
Hijo de un hombre que
se ganaba la vida como mariachi, Santana empezó su carrera tocando la
guitarra en los restaurantes y cantinas que había en la Avenida Revolución
de esa ciudad fronteriza, que limita con San Diego, en California. "Fueron
años difíciles, pero al mismo tiempo muy importantes para mí", dijo
Santana, "y tengo recuerdos inolvidables. Eramos una familia muy humilde,
pero había un gran sentimiento de unidad entre todos nosotros. Gracias
a mi padre, descubrí el camino de la música. También él me enseñó a
no tenerle miedo al paso del tiempo. Mi padre siempre fue joven porque
tenía una intensa vida espiritual. Sentía un gran respeto por Dios y
lo que más recuerdo de él es el brillo de sus ojos. Tenía la mirada
llena de luz y creo que siempre estaba mirando hacia el futuro".
En 1961 Carlos Santana
tomó la decisión más trascendental en su vida. Salió de Tijuana para
irse a la ciudad de San Francisco. Ahí fundó el grupo con el que empezó
a darse a conocer por la Bahía y sus alrededores. Hacia finales de
1969, el productor Clive Davis le ofreció su primer contrato de grabación
con la compañía Columbia Records. A partir de ese momento, todo empezó
a cambiar para él. "Nunca he perdido de vista quién soy yo, ni cuáles
son mis raíces", dijo Santana. "Tampoco he olvidado que soy hijo de
una familia muy sencilla y humilde. Gracias a la música encontré el
destino que la vida tenía para mí. Tengo más de 50 años y nunca he dejado
de aprender nuevas cosas acerca de la música, mi guitarra y la vida
en general". "El reencuentro que tuve el año pasado con Clive Davis,
quien produjo el primer disco que grabé en mi carrera, sirvió para comprobar
que él y yo todavía tenemos mucha energía para seguir produciendo éxitos
en el rock", puntualizó.
Santana añadió que le
divierte pensar que un álbum como Sobrenatural, del que disfrutaron
millones y millones de jóvenes en todo el mundo, fue realizado por dos
individuos cuya suma de edades supera los 115 años. "Esto sirvió para
comprobar, una vez más, lo frágiles y relativas que son las apreciaciones
que la sociedad tiene sobre lo que podemos hacer los seres humanos en
la juventud, la edad madura y la ancianidad", concluyó.
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