El encanto de Celia Cruz
Por david damian figueroa
Tuve el honor de trabajar con la “Reina
de la salsa” a mediados de los noventa. En aquella época
Celia Cruz tenía un contrato con RMM Records y yo era el director
de publicidad para la Costa oeste.
Celia era el sueño de los publicistas, su
actitud era siempre positiva y era auténticamente amable con
todos a su alrededor. Mostraba respeto y consideración por quienes
trabajaban con esfuerzo para que su imagen y su música llegaran
al público. Era muy generosa con la prensa y concedía
todas las entrevistas. Celia tenía el don de recordar nombres
y firmaba autógrafos a cualquiera que se lo pidiera.
En 1997, cuando ayudé a organizar el trigésimo
quinto aniversario musical de José José en Miami, Celia
y su esposo, Pedro Knight, fueron muy amables. No pidieron nada especial
y se sentaron con toda modestia entre los demás invitados. Esa
noche, Celia y otros cantantes famosos, tales como Juan Gabriel, Angélica
María y Albita, cantaron para José José.
Comprometidos con la comunidad, en el año
2000 Celia, Pedro y José José, no dudaron un momento en
donar su valioso tiempo para grabar avisos de servicio público
a favor de un censo realizado por el Fondo mexicano estadounidense de
defensa legal y educación (Mexican American Legal Defense
and Educational Fund, MALDEF). Entendían perfectamente
que un censo preciso iba a tener impacto positivo en todos los hispanos
de Estados Unidos.
Dos semanas después de la muerte de
Celia, estuve cenando con José José, mi antiguo jefe y
querido amigo y le pedí que compartiera conmigo sus recuerdos
de la famosa cantante.
| ‘La sonrisa de Celia era radiante
y proyectaba alegría y esperanza a sus fervientes admiradores’ |
Por un momento hizo una pausa para mirar a la gente
que se había reunido a observarlo a través de la ventana.
Saludó a la multitud y ellos contestaron con entusiasmo. Volvió
su atención hacia mí y sus ojos se encendieron.
“Era increíble la forma en que mostraba
su cariño por la gente a su alrededor, especialmente a sus admiradores.
Amaba su trabajo y lo demostraba a través de sus grabaciones
y actuaciones. Lo que es más importante, Celia era una persona
íntegra y honesta. Tenía mucho respeto por su esposo y
por su familia. Cuando estuve pasando por una época muy difícil
en mi vida, me ofreció su apoyo con palabras de aliento. La sonrisa
de Celia era radiante y proyectaba alegría y esperanza a sus
fervientes admiradores. Era mi amiga y sin duda, una persona muy especial.
Mi esposa, mi familia y yo la vamos a recordar en nuestras oraciones
y ella va a tener siempre un lugar en mi corazón”.
Cuando terminamos la cena, ya se había formado
una gran multitud afuera del restaurante. José, siempre atento
con sus admiradores, como era Celia, se dirigió a la cocina para
agradecer al personal por la comida. De mi maletín saqué
una cantidad de ejemplares de AARP Segunda Juventud con la
foto de José en la carátula y de inmediato José
tomó uno y lo autografió para el ayudante del mesero:
“¿Cómo te llamas? ¿Quieres uno para tu mamá
también?”.
Una vez fuera de la cocina, José caminó
hacia la calle para saludar a la multitud y utilizó el podio
del portero del edificio para firmar autógrafos para todo el
mundo.
Finalmente, nos despedimos y me retiré.
Mientras manejaba, recordaba la última vez que estuve con Celia,
fue detrás del escenario, durante la celebración de la
Fiesta Broadway 2002 en Los Ángeles. Había unas 15,000
personas esperando para verla. Salió de su casa remolque y se
acercó al personal y voluntarios de AARP, que la esperaban para
tomarse una foto con ella. Le pedí que posara con un ejemplar
de AARP Segunda Juventud (Celia estaba en la carátula)
y lo hizo. Camino del estrado, fue seguida por una turba de reporteros
y cámaras de televisión, todos esperando alguna declaración
puntual y deseando ver un instante a la gran figura. Mi colega Aiyshen
Padilla, le pidió un autógrafo que Celia firmó
encantada.
Camino a casa, luego de la cena con José
José, me puse a escuchar a Celia Cruz cantando Vida es un
carnaval y repentinamente, la letra de la canción asumió
un significado mucho mayor.
David Damian Figueroa trabaja para AARP como
Director asociado para el estado en Pasadena, California.
Lea en AARP Segunda Juventud la reseña
biográfica de Celia
Cruz hecha en 2002, así como una entrevista exclusiva
con José
José.
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