Desde todos los frentes, una intensa perspectiva
Por Ana Figueroa
Jorge Ramos vive en dos mundos diferentes. Como
presentador del Noticiero Univisión—edición
vespertina—en los últimos 17 años, Ramos ha llegado
a ser considerado uno de los hispanos más influyentes del país.
En Miami, Los Ángeles y Houston, su noticiero atrae más
teleaudiencia que las principales cadenas. Su programa es visto por
legiones de hispanohablantes en todo Estados Unidos y en 13 países
latinoamericanos. Ramos se ha ganado siete Emmys, ha entrevistado a
presidentes, dictadores e insurrectos y ha sido corresponsal de guerra
durante cinco conflictos bélicos. Ha escrito cinco libros, escribe
una columna semanal para un diario y hace comentarios radiales todos
los días, además de su noticiero. Ramos fue el primer
periodista de televisión a quien se le concedió una entrevista
con George W. Bush, luego de haber ganado éste la nominación
presidencial del Partido republicano.
A pesar de ser famoso en “uno” de esos
mundos, es “relativamente desconocido para el resto de la población
de América”, como él mismo describe, de buen talante,
su peculiar situación. Pero Ramos, de 45 años de edad,
está decididamente abocado a cerrar la brecha entre estos dos
mundos. Como lo confirma el título de su reciente autobiografía,
Atravesando fronteras, (RAYO, 2002), Jorge Ramos está,
literal y figurativamente, cruzando fronteras.
Recientemente, AARP Segunda Juventud
se reunió con Ramos para una entrevista exclusiva en el estudio
de Univisión de Miami. La prolija oficina del periodista, en
un rincón del estudio, se encuentra a unos pocos pasos del escenario
desde donde propala las noticias, en medio de la bulliciosa sala de
prensa del canal. A pesar que su programa salía al aire en menos
de una hora, Ramos se mostraba relajado, comunicativo y cortés,
mientras que hablaba de ser testigo de la historia, además de
cronista, de la experiencia hispana en los Estados Unidos.
| ‘Ya no creo en la asimilación
de razas y nacionalidades (melting pot)…. Ésto
funcionó para otros inmigrantes…, pero no funciona
para los hispanos’ |
La propia historia de Ramos es notable. Nació
en Ciudad de México y es el mayor de cinco hermanos de una familia
de clase media. Siendo joven, destacó como artista tocando guitarra
clásica y como atleta en la prueba de salto con garrocha, ganándose
un puesto en el equipo preolímpico de México. Pero fue
la palabra escrita la que lo cautivó, por lo cual aceptó
un trabajo como periodista de radio.
Luego de toparse con la censura del gobierno de
turno, Ramos emigró a Los Ángeles en 1983. Como tenía
con una visa de estudiante, se matriculó en la Universidad de
California y buscó trabajo en radiodifusión, mientras
que se desempeñaba como mesero, ganando 15 dólares diarios
más propinas. En el lapso de un año, Ramos se encontraba
trabajando para KMEX, que era la estación de televisión
de habla hispana de mayor teleaudiencia de Los Ángeles y, luego
de tres años, ya presentaba el Noticiero Univisión.
A los veintiocho años, se convirtió en uno de los presentadores
más jóvenes, a nivel nacional, de la televisión
en Estados Unidos.
En los 17 años transcurridos desde entonces,
Ramos ha informado sobre la caída del Muro de Berlín,
sobre el colapso de la Unión Soviética y sobre elecciones
históricas en México. También ha arriesgado su
vida al informar en vivo sobre los conflictos en El Salvador, el Golfo
Pérsico, Kosovo, Afganistán y, recientemente, en Irak.
Ramos relata que, en Afganistán, uno de los tres guerrilleros
que le asignaron “como” guardaespaldas, en un momento dado,
se autoproclamó seguidor de Osama bin Laden y apuntó su
rifle a la cara del periodista. Ramos cuenta, “le dije que si
él cuidaba de mí, yo iba a cuidar de él y le entregué
15 billetes de un dólar. El guerrillero, que nunca en su vida
había visto un billete de un dólar, pensó que se
había hecho millonario y me dejó ir”.
Ramos admite que es muy fácil “hacerse
adicto a la adrenalina” que se produce al cubrir una guerra, sin
embargo, siente que sus esfuerzos han sido totalmente recompensados.
Señala con orgullo que una encuesta reciente mostró que
el 75 por ciento de los hispanos escogieron una emisora de televisión
hispana como fuente principal de noticias sobre la guerra en Irak. “Por
supuesto que tuvieron la oportunidad de ver televisión en inglés,
pero prefirieron verla en español”, manifiesta Ramos. Las
transmisiones de televisión en español, agrega, “son
mucho más abiertas a diferentes puntos de vista”, e incluyen
mayor cobertura internacional que la competencia en idioma inglés.
Ramos cree que ésa es la razón por
la cual las cadenas en inglés están perdiendo teleaudiencia,
en oposición a las de habla hispana, tal como Univisión,
que están ganando teleaudiencia día a día. “Pienso
que estamos haciendo lo correcto. No tenemos los recursos que tiene
el resto de cadenas, pero hemos sido educados en una tradición
de diversidad. Eso es exactamente lo que comunicamos al público
cuando transmitimos el noticiero”, dice Ramos.
La diversidad es un tema central para Ramos, que
sin duda está inspirado por su propia condición de inmigrante.
Él sostiene, con mucha pasión, que se debe mantener la
propia identidad hispana—y a la vez—“ser un buen americano”.
Ramos observa que, “actualmente hay 37 millones de hispanos en
Estados Unidos, y el 70 por ciento de ellos son inmigrantes o hijos
de inmigrantes”.
Ramos añade, “ya no creo en la asimilación
de razas y nacionalidades (melting pot). Ésto funcionó
para otros inmigrantes, tales como, los italianos, alemanes y polacos…
pero no funciona para los hispanos. Somos diferentes en el sentido que
mantenemos ciertas características de nuestra cultura, que otros
inmigrantes no conservaron”.
Ramos sostiene que la proximidad geográfica
con América Latina y la tecnología actual, como Internet,
que facilita la comunicación con el país de origen, son
sólo dos de las razones que han permitido a los inmigrantes hispanos
conservar sus usos y costumbres. El número de inmigrantes hispanos
es, de por sí, otro factor importante. “La identidad de
los hispanos está ligada a nuestra lengua, de formas que no se
dan para otros inmigrantes”, agrega Ramos.
Ramos, que habla inglés a la perfección,
advierte que “uno debe hablar inglés para sobrevivir y
tener éxito en este país”. Pero, enfatiza, “tenemos
que hacer todo lo posible para conservar el idioma español”.
Ramos cita el comentario de Carlos Fuentes, “el
monolingüismo es una enfermedad curable”, y agrega de su
propia cosecha que, “éste es el único país
del mundo que conozco donde te miran por encima del hombro si hablas
más de un idioma”.
Según Ramos, los hispanos en Estados Unidos
comparten otra característica no siempre comprendida por el grueso
de la población: no solamente se identifican por la lengua común,
también lo hacen por el país de origen. El hogar de los
Ramos es un buen ejemplo. Jorge es el orgulloso padre de dos niños,
cuyos sonrientes rostros adornan las paredes de su oficina. Nicolás,
de cinco años, nació de la unión con su esposa,
Lisa Bolívar. Su hija Paola, de un primer matrimonio, tiene 16.
Ella se crió con su madre en España y se quedará
dos años con su padre en Miami para terminar la secundaria.
Ramos se pregunta si su hija pasará por
una crisis de identidad en Estados Unidos. “¿Será
española, por haber crecido en España? ¿Mexicana,
debido a mí? ¿Cubana, por su madre? ¿O americana,
porque nació en Miami? Pues tiene cuatro identidades distintas.
Para una adolescente como ella, tener que pasar por tantos cambios en
pocos meses, será muy difícil”, comenta Ramos.
Su hijo Nicolás pasa por el mismo dilema.
Dice Ramos, “Mi esposa es de Puerto Rico pero de ascendencia cubana.
Yo soy de México y mi hijo nació en Estados Unidos. Por
tanto, Nicolás es ‘puerto-cubano-mexicano-americano’
”.
En el transcurso de una entrevista con el ex vicepresidente
Al Gore, Ramos le preguntó cómo definiría a su
hijo Nicolás. Gore le respondió, “simplemente es
un nuevo americano”. Ramos reflexiona, “Me gustó
esa respuesta porque simboliza uno de los más grandes retos que
enfrenta Estados Unidos, ésto es, reconocerse a sí mismo
como una nación diversa, multiétnica y multicultural.
Entonces ambos, mi hijo, un ‘puerto-cubano-mexicano-americano’
y mi hija, una ‘española-cubana-mexicana-americana’,
representan la diversidad que hay en este país”.
Ramos espera poder celebrar esa diversidad en su
sexto libro, que está escribiendo actualmente. Titulado The
Latino Wave (que quiere decir, La ola o la oleada latina), su lanzamiento
coincidirá con la época de las elecciones. “A los
políticos no les interesamos, a no ser que se trate de un año
de elecciones. El año que viene, vamos a ser redescubiertos.
En el libro estoy dirigiéndome a los políticos, les digo
que más vale que nos conozcan mejor; que entiendan cuáles
son nuestros problemas”.
Estos problemas, continua Ramos, se resumen en
dos palabras: economía y educación. “Dos de cada
cinco niños hispanos son pobres. El 30 por ciento de nuestros
jóvenes abandona la escuela antes de terminar la secundaria.
Muchos políticos no entienden nuestra realidad”, señala
Ramos.
Ramos cita estudios que pronostican que ocho millones
de hispanos votarán en el 2004. “Estos ocho millones de
votos pueden ser los [votos] decisivos en algunos de los principales
estados, tales como, Texas, California, Nueva York y Florida”
y agrega, “podríamos sostener la opinión que los
hispanos decidirán quién será el próximo
presidente de Estados Unidos”. Ramos se refiere al actual ocupante
de la Casa Blanca para sustentar su afirmación "Bush trató
de hablar en español, tiene un pésimo acento y la mayor
parte de cosas que dijo eran gramaticalmente incorrectas. Sin embargo,
Bush cree que su español le permitió ganar los 537 votos
que hicieron la diferencia en Florida”.
Las agudas observaciones de Ramos sobre política
le pueden ser muy útiles en el futuro. Ha pensado incursionar
en política, ya sea en Estados Unidos o en México. “He
pasado demasiado tiempo como testigo, observando, ahora quiero hacer
algo tangible en las próximas décadas de mi vida”,
manifiesta Ramos. Otra opción es trabajar para alguna organización
internacional de inmigrantes.
Por el momento, Ramos está ocupado cumpliendo
con su contrato de largo plazo en Univisión y se encuentra muy
entusiasmado anticipando el desafío de tener una hija de 16 años
en casa. Su meta es ayudar a Paola “a convertirse en una mujer
madura y a evitar los grandes problemas que pueden acarrear el sexo
y las drogas”.
¿De qué manera piensa hacerlo? “Haré
lo que hacía mi padre cuando yo era joven. Me pedía que
lo acompañara hasta el centro comercial y cuando me tenía
en el auto, cautivo, comenzaba a hablarme sobre sexo y otros temas difíciles.
Ahora me toca hacer exactamente lo mismo. Cuando no se me puede escabullir
le hablo sobre condones, SIDA y enamorados y, no es fácil, porque
no le gusta conversar sobre ésto”. De hecho, admite Ramos,
“es mucho más difícil para mí hacerle preguntas
a mi hija que al presidente Bush”.
A pesar de sus logros, Ramos rechaza el título
de “modelo ejemplar”. Aunque piensa que otras personas pueden
aprender algo de sus veinte años en Estados Unidos. “Fui
un inmigrante. En algún momento trabajé como mesero para
sobrevivir. Si pude establecerme y luego convertirme en un periodista
de televisión, entonces cualquiera puede lograrlo. Sigo creyendo
en lo que decía César Chávez: ‘Sí,
se puede’ ”, sostiene.
Ramos agrega, “Creo que no es cuestión
de suerte y en que no hay una segunda oportunidad. No creo, ni en el
horóscopo, ni en el destino. Creo en la necesidad de trabajar
muy duro para alcanzar los objetivos y siempre he estado convencido
que debo hacer algo para dejar mi huella en este mundo”.
Jorge Ramos está haciendo exactamente esto…
pero en dos mundos diferentes.
Ahora descubra, en las propias palabras de Jorge
Ramos, las 10 noticias
más importantes de su carrera.
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