Una enamorada de la vida que irradia luz
y energía
POR Ana Figueroa
Si la pura fuerza de la vida tuviera nombre, se llamaría Cristina
Saralegui. La afamada anfitriona de programas de entrevistas parece
la energía encarnada a medida que pasa raudamente por el vestíbulo
del hotel Coronado Bay de San Diego, California. Se encuentra allí para
una visita breve pero muy especial; recibirá un premio de una institución
de servicios a la comunidad que ayuda a familias necesitadas que viven
a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.
Radiante, vestida con un traje tejido color
dorado y con su característico
pelo rubio prolijamente peinado, Saralegui es mucho más gentil y bonita
en persona que en televisión. A pesar de tener una agenda apretada,
una sesión de fotos en paralelo y una multitud de simpatizantes alrededor
de ella, se muestra encantadora, con sentido del humor y animada, mientras
habla sobre familia, la filantropía y la vida después de la menopausia.
Su esposo y agente, Juan Marcos Avila, uno de los fundadores del grupo
musical Miami Sound Machine, está cerca manteniendo a raya a
los fans para evitar que interrumpan nuestra entrevista.
| 'Estoy muy vieja para hacer lo
que no quiero… Ahora sólo hago las cosas en las que
creo' |
"El 2004 va a ser un gran año para nosotros. Mi marido y yo celebramos
20 años de matrimonio. El Show de Cristina [programa de televisión]
celebra su décimo quinto año consecutivo en el aire. Además, estamos
casando a nuestra hija mayor, Titi", dice Saralegui con su característico
y aceleradísimo español. Saralegui anunció hace poco un acuerdo en
proceso de negociación con Touchstone Television para protagonizar
una serie cómica en inglés sobre su vida. Ella y Avila serán coproductores
ejecutivos de la serie y esperan contar con un programa piloto para
la primavera que viene. Cuando el programa sale al aire en otoño 2004,
convertirá a Saralegui en la primera mujer en la historia que tendría
programas de televisión en inglés y español al mismo tiempo.
Nacida en Cuba de una conocida familia de
editores, escapó a Miami
con su familia en 1960, cuando tenía 12 años. Luego de asistir a la
Universidad de Miami, hizo sus prácticas en Vanidades, la venerable
revista para mujeres que su abuelo fundó y luego vendió. Hizo carrera
en el negocio de las publicaciones y con el tiempo llegó a ser editora
en jefe de Cosmopolitan en español, en 1979.
Saralegui cuenta: "De niña, mi modelo era mi padre [Francisco Saralegui,
fallecido en 2003]. Él era más grande que la propia vida, tenía mucha
iniciativa empresarial y desarrollaba nuevos proyectos de empresa,
uno atrás del otro. Tenía tal energía . Más adelante, tuve la oportunidad
de trabajar con muy buenos editores que me enseñaron muchísimo". Luego
de 10 años como editora, Saralegui se aventuró en el mundo de la televisión.
Empezó como productora ejecutiva y animadora de su propio programa
diurno de entrevistas en la cadena Univisión. El resto, como dicen,
es historia.
Rápidamente, el Show de Cristina se
convirtió en el programa
diario número uno de la televisión, con más de cien millones de televidentes
en Estados Unidos y Latinoamérica. Hace un año, el programa cambió del
extenuante formato diario a formato semanal. Se mantiene en el primer
lugar de los programas de entrevistas en español de la televisión en
Estados Unidos y ha ganado 10 Emmys en su larga vida.
Además del increíble éxito del Show de Cristina,
Saralegui y Avila han formado un imperio de las comunicaciones, Cristina
Saralegui
Enterprises, Inc. Su centro de operaciones son los estudios Blue Dolphin,
en Miami que la pareja abrió en 2001. Blue Dolphin incluye un moderno
centro de producción de televisión donde se graba el Show de Cristina,
además de contar con instalaciones de edición y tres estudios de grabación.
Otras dos aventuras empresariales de Saralegui funcionan allí: Cristina,
la Revista, una publicación mensual distribuida en todo Estados
Unidos y Latinoamérica y CristinaOnline.com, un sitio bilingüe en internet.
Saralegui también tiene un programa radial diario en ABC Radio International,
llamado Cristina opina, en el cual presenta sus puntos de vista
además de enviar mensajes motivadores sobre diversos temas sociales.
Con claro dominio de los medios de comunicación en español, Saralegui
ha apuntado, y con mucha habilidad, hacia su contraparte en inglés
en la cual, a lo largo de los años, ha hecho cada vez más incursiones.
Ha figurado en la telenovela de NBC Passions y es una popular
concursante célebre en el programa Hollywood Squares. En las
dos últimas temporadas, se ha presentado como actriz invitada en el
programa George López.
Pero queda en evidencia que el verdadero
talento de Saralegui es motivar y ayudar a afirmar el poder personal
de las personas. "La gente no
quiere responsabilizarse por sus vidas. Como digo yo, no es culpa de
Dios, ni de Fidel Castro, ni de sus maestros. Son ellos mismos, son
sus actitudes. Sus vidas son ellos mismos", dice Saralegui.
Viaja con frecuencia, se presenta en actividades
benéficas y acepta
reconocimientos de organizaciones caritativas e instituciones de servicio
social de todo el país que han recibido el apoyo tanto de ella como
de Avila. Saralegui mira a la multitud a su alrededor, congregada con
motivo de una actividad a beneficio en el hotel de San Diego y dice, "Pienso
que todos, siempre que podamos, debemos ayudar a conseguir cambios
positivos en las vidas de los hispanos".
La obvia pasión de Saralegui por las vidas de sus pares hispanos es
más evidente en su lucha contra la crisis del VIH y SIDA. "Era abril
de 1989 cuando empecé en la televisión. Esa primera semana, grabé un
programa que abordaba el tema del VIH y SIDA y me sorprendió mi total
ignorancia sobre tan importante tema de salud", recuerda Saralegui.
En 1996, ella y Avila crearon la fundación
de caridad Arriba la
vida, para ayudar a personas afectadas por el VIH y SIDA. "Aunque
mis mayores contribuciones han sido en aspectos de toma de conciencia
y divulgación, es vital entender cuán importante es hacerse la prueba
y protegerse", advierte Saralegui.
A los 55 años, Saralegui dice, "Estoy muy vieja para hacer lo que
no quiero. De joven, con una hija pequeña, hice todo lo que se me pedía.
Pero ya no. Ahora sólo hago las cosas en las que creo".
Cuando tiene tiempo para descansar, a Saralegui
le encanta ver películas
de terror. "Me libera la mente de todo el trabajo y las responsabilidades",
comenta.
Además de la economista bancaria Titi, de 25 años, hija del primer
matrimonio de Saralegui, está Stephanie, de 21 años, hija del primer
matrimonio de Avila y alumna de la Escuela de diseño Parsons de la
Ciudad de Nueva York. El hijo de la pareja, Jon Marcos, de 17, está cursando
secundaria. Saralegui cuenta, "Tenemos tres hijos, la suya, la mía
y el nuestro. Lo más importante es que se quieren como si fueran hijos
de los mismos padres".
La familia está ocupada planificando el casamiento de Titi. "Amo a
mi futuro yerno, es italiano. Mide seis pies y tres pulgadas. Finalmente
tendremos quien llegue a los armarios", ríe.
Luego añade, "Todas mis amigas son abuelas,
excepto yo. Me muero de
envidia, pero Titi ya me ha advertido que voy a tener que esperar".
Tras conversar un largo rato con Cristina
Saralegui, nos queda bien claro que la palabra "esperar" no tiene cabida en su léxico.
Al finalizar la entrevista, Cristina nos
confiesa, "Actualmente, estoy
pasando por una de esas etapas en la vida en que uno vuelve a tener
una energía interminable ... y no te puedo explicar cómo la estoy disfrutando".
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