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Especial para el sitio web. . . Entrevista con Alberto Ríos
Por Carlos J. Queirós
octubre/noviembre 2007
El ganador del Arizona Literary Treasure Award 2007 conversó con AARP Segunda Juventud en línea para hablar sobre su novena recopilación de poemas, The Theater of Night, así como de su relación con sus abuelos y sobre cómo volver a conectarse con el idioma español.
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Felicitaciones por ganar el Arizona Literary Treasure Award, que reconoce su contribución al legado literario del estado. Usted nació y creció en Nogales, Arizona, ha vivido por todo el estado y ha enseñado inglés en la Arizona State University durante 25 años. ¿De qué manera ha influenciado su trabajo y su identidad como escritor el sentido de pertenencia a un lugar? |
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"Lugar”, para mí, es aquello sobre lo que la gente se para. La gente es más importante, pero deben vivir en algún lugar, estar en algún lugar y hacer su vida en algún lugar. Para mí ha sido este estado, ha sido el desierto, ha sido el paisaje que es, sencillamente, diferente de cualquier otro lugar. El desierto brinda espacio, y ese espacio se convierte en imaginación. |
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Donde usted creció, en Arizona, comparte la frontera con Sonora, México. ¿Cómo es crecer en esa zona fronteriza? |
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Está en las noticias cada día, pero por todas las razones no deseadas, razones que son extrínsecas, alejadas de la frontera misma, que hacen que esa frontera sea un problema. Mi crianza fue maravillosa y no la cambiaría por nada. Me mostró cómo observar todo en más de una manera: idiomas distintos, comidas diferentes, leyes diferentes. El mundo entero nunca fue simplemente unidimensional. Y para mí, como escritor —y más tarde particularmente como poeta— eso fue inestimable. |
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¿Cuándo supo que se convertiría en un escritor? |
| R: |
Comencé a escribir cuando estaba, más o menos, en segundo grado, pero no tenía nada que ver con la acción de escribir propiamente dicha. Era un buen estudiante, pero me metía en problemas por soñar despierto, el espantoso delito de la niñez. Ese soñar despierto —lo sé ahora— fue el comienzo de mi profesión. No era sólo escuchar lo que se me enseñaba, sino que yo hacía algo con ello. |
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Usted tiene 56 años de edad y ha estado escribiendo por más de 40. ¿Cómo diría usted que la edad ha afectado su manera de escribir? |
| R: |
Una excelente pregunta. Al comienzo, era una cabalgata salvaje, sin reglas y sin dirección. Y entonces, en la mediana edad, se transformó en algo demasiado estudiado y demasiado estructurado; yo sabía demasiado para mi propio bien. Y ahora pienso que estoy encontrando un equilibrio entre ambas cosas, y eso es muy emocionante para mí. |
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La audiencia a la que está dirigida AARP Segunda Juventud está integrada por hispanos bilingües, de 50 años y más. Usted escribe en inglés, pero ¿puede explicar su relación con el idioma español? |
| R: |
Como pasó con mucha gente en mi generación, básicamente, lo primero que se nos decía era: “No puedes hablar en español en el aula”. Nosotros levantábamos nuestras manos y decíamos: “Seguro que sí… Por supuesto que podemos hablar en español; sólo escuche”. Y entonces el maestro decía: “Eso no es lo que quiero decir. Ustedes no deben hablar en español aquí, y si lo hacen, vamos a pegarles un manotazo”. Así, en primer grado, nos golpeaban por hablar en español, pero nadie debería demonizar aquello. Pienso que el corazón de las personas estaba en el lugar correcto, pero no se daban cuenta de que comprenderíamos muchas cosas por nuestra propia cuenta. Y ahí es donde comenzó el problema. Por ejemplo, nuestros padres nos dijeron que le hiciéramos caso al maestro. Y en la escuela, lo primero que te decían era que ibas a recibir un golpe por hablar en español. Por lo tanto, aunque nadie haya dicho esto antes, hasta un niño de primer grado entiende que ésta es su primera ecuación: recibes un golpe por hacer algo malo; recibes un golpe por hablar en español; por lo tanto, hablar en español debe ser algo malo. |
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Sé que usted ha dicho que para cuando estaba cursando los primeros años de la escuela secundaria ya no podía hablar español. ¿Cómo sucedió eso y cómo aprendió nuevamente el idioma? |
| R: |
Yo no era distinto de mis amigos. Muchos de mi generación ya no podían hablar español al momento de ingresar en la escuela secundaria. Bueno, eso debe tomarse con cierta reserva: no queríamos hablar español porque habíamos aprendido nuestra lección. Algunas personas llevaron esa carga por el resto de sus vidas. Más tarde, cuando estaba comenzando mis estudios universitarios, aprendí nuevamente el idioma, aunque no exactamente: el español no se había ido a ninguna parte; lo que tuve que hacer —y fue un proceso muy lento y difícil— fue desarrollar nuevamente mi actitud frente al idioma. |
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| P: |
Eso trae a mi mente su poema Nani. En él, usted describe una visita a la casa de su abuela, en la que se sentaría a comer. Pero como usted no podía hablar español y ella no podía hablar inglés, crearon otro idioma. ¿Puede explicar cómo era este otro idioma? |
| R: |
Cuando usted mira el tema superficialmente, podría pensar que teníamos un problema. Pero una abuela y un nieto sentados para almorzar no son un problema, y deberíamos resistirnos a cualquiera que afirmara lo contrario. Lo que terminamos haciendo por nuestra propia cuenta fue evolucionar hacia un tercer idioma que cualquiera entendería. Es muy simple: ella cocinaba, yo comía, y así conversábamos. De cualquier manera, ése es el primer idioma que hablan una abuela y un nieto. |
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| P: |
¿Cómo encaja su más reciente recopilación de poesías The Theater of Night en su trabajo en general? |
| R: |
Es lo que yo imaginé que es la historia de amor entre mis bisabuelos Clemente y Ventura, en la parte norte de Sonora y en el sur de Arizona, antes de que hubiera cualquier cerco o la sensación siquiera de que ahí hubiera algo que dividiera. La mejor manera de basarlo es sobre la educación. Cuando usted va a la escuela, todos sus movimientos son hacia atrás, pero concurre a estudiar para avanzar en su vida. ¿Cómo reconciliamos ambas cosas? A mí, la idea de ir hacia atrás, hacia mis bisabuelos —e incluso más allá— me ayudará a avanzar. |
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The Theater of Night comienza diciendo: “Este libro es una deuda buena y personal contraída con Clemente y Ventura y todo el resto de mi clan familiar, en quienes mis palabras se regocijan, y con Nogales, mi pueblo natal". ¿Cuál es esa deuda buena y personal? |
| R: |
Ellos me hicieron, hicieron que yo fuera posible, y estoy intrínseca y absolutamente en deuda con ellos. Sin ellos y sin esa historia no tendría mi propia historia. Muy específicamente, es debido a ellos y a la región a la que se mudaron, que he llegado a este punto de mi vida como ser humano. Y ésa es la deuda que tengo con ellos. Vivo no muy lejos de donde ellos vivían. Llevo conmigo algunos de sus nombres en mi familia, y vale la pena recordar todo eso. |
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