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| Ilustración: Gluekit |
El sonido de la música (latina)
Desde la Patagonia hasta el Caribe, los compases y los ritmos de la gente capturan los corazones y las almas del mundo.
POR ERNESTO LECHNER
enero 2010
Si existe un elemento que define la música latinoamericana, es su riqueza. Desde Brasil y Argentina hasta Cuba y Puerto Rico, los sonidos de la naturaleza, que evocan un caleidoscopio de sentimientos, estados de ánimo y texturas, son infinitos. Y aunque Latinoamérica ha producido sus propios gigantes en el género de la música clásica, son los ritmos y las melodías de su gente los que han capturado los corazones y las almas de los fans en otras partes del mundo. Concretamente, las grabaciones realizadas entre los años 50 y 70 reflejan una era dorada, una época en la que íconos perdurables como Tito Puente, Los Panchos, Antonio Carlos Jobim, Celia Cruz, y José José crearon sus mejores obras.
En Estados Unidos, el reconocimiento oficial de la diversidad de la música latina se pone de manifiesto en la mayor cantidad de categorías latinas en los Premios Grammy de The Recording Academy y la creación de los Premios Grammy Latinos en el año 2000.
Hagamos un rápido recorrido por los principales géneros y estilos de música latina, centrándonos en algunos álbumes esenciales que seguramente lo dejarán sin aliento.
No llores por mí, Sudamérica
Argentina es la cuna del tango, la música de los inmigrantes europeos que trajeron de Alemania el bandoneón, de sonido dulce, similar al acordeón. El tango es amargo por naturaleza, un reflejo de la inagotable nostalgia por la tierra natal. Carlos Gardel es una referencia inevitable. The Best of Carlos Gardel (Lo mejor de Carlos Gardel) (Blue Note, 1998) incluye tangos que son himnos, tales como "Mi Buenos Aires querido" y "El día que me quieras". Igualmente importante es Astor Piazzolla, el genio temperamental que actualizó el tango a través de la influencia del jazz y la música clásica. Una obra maestra nostálgica, su Tango: Hora Cero (Nonesuch, 1986) seía un buen punto de partida. A pesar de que el tango es conocido como un género machista, muchas vocalistas femeninas florecieron en él: tanto la llamativa Tita Merello como la áspera voz de Adriana Varela resultan imprescindibles.
Incluso para las normas latinoamericanas, la música brasilera ofrece una sobreabundancia de riquezas. Todo comienza con la cadenciosa samba, un formato de canción que, a través de la yuxtaposición de compases llenos de vitalidad y melodías agridulces, se las ingenia para sonar melancólico y levantar el ánimo al mismo tiempo. El cantante de baladas Lúcio Alves grabó un número de sensacionales LPs durante los años cincuenta: la recopilación Puro Bossa Nova (Verve, 2006) es una delicia etérea. Durante los años sesenta, el bossa nova (una versión más jazzista, altamente sofisticada de la samba) se apoderó del mundo a través de la sensual "Garota de Ipanema", la composición de Antonio Carlos Jobim interpretada por João y Astrud Gilberto con el eximio saxofonista tenor estadounidense de jazz Stan Getz. Es el tema de apertura del clásico LP Getz/Gilberto (Polygram, 1964), un best seller hasta el día de hoy.
Más tarde, por los años setenta, una constelación de estrellas que incluía a Caetano Veloso, Milton Nascimento, Gilberto Gil, Gal Costa e Ivan Lins introducirían tropicalia (la psicodelia se encuentra con el rock, la samba y el reggae) y la más accesible MPB (Música Popular Brasilera). Clube da esquina (Blue Note, 1972), un trabajo de Nascimento con fuerte influencia de los Beatles, es un gran punto de partida.
Otro gigante musical de América del Sur es Colombia, lugar de nacimiento de la vitalísima cumbia y el caliente vallenato. La cumbia es la destilación perfecta de las tres contrastantes culturas que chocan dentro de la música latinoamericana: las melodías europeas, los ritmos africanos y una sensibilidad indígena. Existen docenas de excelentes conjuntos de cumbia, desde el folclore auténtico de Totó La Mamposina hasta los desenfrenados éxitos comerciales de La Sonora Dinamita. Uno de los más representativos es Greatest Cumbia Classics Of Colombia, Vol. 1 (Discos Fuentes, 1997), un disco que es un reto a no bailar.
El vallenato, por otro lado, se originó en la región de Valledupar. Fusiona adictivas melodías de acordeón con letras conmovedoras. En los años noventa, el cantautor Carlos Vives resucitó la estética del vallenato con toques de rock y pop. El amor de mi tierra (EMI Latin, 1999), un álbum que fluye, puede inspirarlo a explorar los trabajos de padrinos del género como Diomedes Díaz y Lisandro Meza.
Colombia también ha desarrollado su propia marca de música tropical para bailar. Aquí, la presencia de Joe Arroyo es de particular importancia. Brillante cantante y compositor, su Grandes éxitos (Discos Fuentes, 1999) incluye 12 temas clásicos, con la históricamente sabrosa "Rebelión", tema que enciende las pistas de baile.
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