Juan Gabriel: Un talento musical
por Ramón Inclán
Hablar de Juan Gabriel es hablar no sólo
de talento y sensibilidad sino también de sencillez, perseverancia,
y sobre todo, espíritu de superación.
Han transcurrido 30 años desde que este
cantautor cautivara con su talento musical al público mexicano
con sus primeras baladas: No tengo dinero y Me he quedado
solo.
Desde entonces, el célebre artista no sólo
ha logrado mantenerse vigente en un mundo caracterizado por la fugacidad
de las modas musicales sino que ha logrado escalar alturas inimaginables.
| Soy yo, quien está agradecido
que se me haya permitido proporcionar a tantos menores las armas
indispensables para que se defiendan en la vida. |
Juan Gabriel es el ídolo de multitudes no
sólo en su natal México, sino en Estados Unidos, España
y todos los países de América Latina. Con casi 500 melodías
de su autoría, es el compositor más prolífico de
su patria y el cantautor mexicano que más discos vende.
Sus canciones han sido interpretadas por más
de 200 artistas, incluyendo a la española Rocío Dúrcal,
a José José y a la orquesta de Paul Muriat. Difícilmente
hay alguien que no haya escuchado alguna de sus composiciones, la mayoría
hondamente arraigadas al sentimiento popular, como No vale la pena,
Inocente pobre amigo, Querida y No me vuelvo a enamorar.
Mención aparte merece Amor eterno,
que se ha convertido en un verdadero himno para todas las madres. Pese
a su popularidad la melodía dedicada a la memoria de su progenitora,
quien falleció en 1974, le recuerda al artista un capítulo
por demás triste de su vida.
"Cuando niño", confiesa, "fui
víctima de las circunstancias y no disfruté del cariño
de mi madre, quien tuvo que dejarme por años en un internado,
pero la vida me ha compensado porque ahora millones de madres me brindan
espontáneamente su cariño y por eso le dedico a todas
ellas esta canción como una verdadera oración de amor".
La infancia y adolescencia del ídolo se
caracterizaron, en efecto, por la adversidad. Nació el 7 de enero
de 1950 en Parácuaro, Michoacán, en el seno de una humilde
familia campesina. Su padre murió cuando él era muy pequeño
y su madre tuvo que emigrar a Ciudad Juárez. Allí, la
pobreza la obligó a internarlo en un albergue hasta que, a los
13 años, se escapó para seguir su verdadera vocación:
la música.
Empezó a ganarse la vida cantando en centros
nocturnos de Ciudad Juárez, en los que adquirió las tablas
que más tarde después de muchos intentos, le abrieron
las puertas del éxito en Ciudad de México.
Para quienes lo conocen de cerca, Juan Gabriel
es más admirable aún como ser humano. A pesar de la magnitud
de sus triunfos, ha sabido mantener su sencillez, así como compartir
con los más necesitados los beneficios de su trabajo. Desde hace
años, sostiene en Ciudad Juárez una casa hogar para 140
niños huérfanos, a quienes también ofrece educación
musical.
En opinión del cantautor, esa labor no debe
ser motivo de elogios para él. "Soy yo", ha comentado,
"quien está agradecido que se me haya permitido proporcionar
a tantos menores las armas indispensables para que se defiendan en la
vida. Por eso se les enseña música, pues por experiencia
propia sé que siendo niños alegres, positivos y musicales
podrán ser seres felices".
A sus 51 años, Juan Gabriel sigue entregado
con absoluta pasión a su actividad artística y a su superación
en todos los órdenes, empezando por el cuidado de la salud. Hace
varios años se convirtió en vegetariano y está
convencido de las maravillas de ese régimen alimenticio para
conservarse sano. "No como nada de carne", dice, "porque
respeto mucho la vida de los animales". Difícilmente permite
que alguien fume en su casa o en su estudio de grabación.
Su meta más importante es la búsqueda
de la sabiduría. "La felicidad de una persona consiste en
el saber y, por el contrario, la desgracia del ser humano es la ignorancia.
Lo que he logrado en mi propia superación personal lo acredito
a mi interés por saber. Y la música ha sido para mí
el más hermoso de todos los pretextos para obtener conocimientos",
puntualiza.
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