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Cuidado de largo plazo: Cuando la calidad de vida tiene un precio - Ilustración: Walter Vasconcelos
finanzas
Ilustración: Walter Vasconcelos 

Cuidado de largo plazo: Cuando la calidad de vida tiene un precio
POR Sandra González

Sitios a visitar: Cuidado de largo plazo

Cuidado de largo plazo en Puerto Rico: Mejorando el sistema y la calidad de vida

El Plan del seguro de cuidados a largo plazo de AARP

Otoño 2004

La madre de José Martínez, de 73 años de edad, siempre gozó de buena salud, pero cuando llegó de Cuba para reunirse con su familia, en 1997, se le diagnosticaron las enfermedades de Parkinson y de osteoporosis severa. “No estaba preparado para esto”, recuerda Martínez. Mientras la salud de su madre se deterioraba con rapidez, Martínez, que es hijo único, se dio cuenta de que no podría brindarle el cuidado permanente que necesitaba. Debido a que tanto él como su esposa viajaban con frecuencia por cuestiones de trabajo, la única opción que les quedaba era un hogar para adultos mayores discapacitados. “La situación era abrumadora, pero no tenía otra opción”, dice el residente de Washington, D.C., de 54 años.

Tal como sucede con la mayoría de los seguros privados, los 650 dólares mensuales que Martínez pagaba por el seguro de salud de su madre no cubrían sus necesidades de cuidado de largo plazo. Fue así como se encontró pagando alrededor de 230 dólares diarios para poder internarla en un hogar para adultos mayores discapacitados.

'Las familias quede repente afrontan gastos por servicios de cuidado de largo plazo, a menudo no toman acción de inmediato cometiendo costosos errores financieros'

La idea de necesitar servicios de asistencia permanente (assisted-living) o de cuidado en el hogar no es algo en lo que la mayoría de la gente quiera pensar, y, menos aún, prepararse para ello. Después de todo, ¿no estamos viviendo vidas más largas y saludables que cualquier generación anterior? Lamentablemente, una vida más larga también significa una mayor probabilidad de desarrollar discapacidades físicas y mentales asociadas al envejecimiento. Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos (U.S. Department of Health and Human Services, HHS), casi la mitad de aquéllos que alcancen los 65 años de edad se internarán en un hogar para adultos mayores discapacitados, por lo menos, una vez en su vida.

Además, hay que tener en cuenta el costo. Según un estudio reciente llevado a cabo por MetLife, la estadía promedio en un hogar para adultos mayores discapacitados —2,4 años— puede consumir rápidamente un fondo de reserva de hasta 150 mil dólares.

Según un informe de Administration on Aging (Administración sobre el Envejecimiento), si bien la comunidad hispana, desde los puntos de vista cultural e histórico, ha cuidado de sus adultos mayores, en la actualidad, sólo el 27 por ciento de los hogares hispanos en los Estados Unidos cuidan a un familiar o amigo.

Y podría suceder que los padres adultos mayores no contaran con sus hijos para que cuidaran de ellos en el futuro. El incremento de la tasa de divorcio y de los matrimonios sin hijos de los baby boomers —estadounidenses nacidos entre 1946 y 1964— está tornando cada vez menos probable que las personas adultas mayores puedan depender del apoyo familiar, señala el informe de AARP: “Beyond 50: A Report to the Nation on Trends in Health Security “ (“Más allá de los 50: Un Informe a la Nación sobre las Tendencias en Seguridad de la Salud”), del año 2002.

Thomas West, asesor financiero de McLean, Virginia y Bethesda, Maryland, sostiene que las familias que de repente afrontan gastos por servicios de cuidado de largo plazo, a menudo no toman acción de inmediato cometiendo costosos errores financieros. Si bien no tomar acción es comprensible, West sostiene que el peligro consiste en que ”una familia agotará rápidamente los fondos de sus cuentas corrientes y cajas de ahorro para pagar por servicios de cuidado de largo plazo”.

Con los costos de atención de salud en alza, West afirma que hay cada vez más clientes luchando para pagar sus cuentas. “De la noche a la mañana, un cliente tendrá que gastar hasta 4 mil dólares mensuales para internar a un ser querido en un hogar para adultos mayores discapacitados”, asegura. Tomándose unas pocas decisiones financieras de largo plazo con la debida anticipación, se incrementa la posibilidad de afrontar estos gastos por el mayor período de tiempo posible.

Antes de que el cuidado de largo plazo se torne un asunto crítico, tenga en cuenta los siguientes consejos, para evitar algunas de las más comunes y costosas equivocaciones.

Organícese con la debida anticipación
Comprensiblemente, cuando se requiere cuidado de largo plazo, muchas familias concentran su atención en el estado de salud de la persona. Sin embargo, si se toman el tiempo necesario para ordenar sus finanzas y buscar ayuda profesional antes de contratar el servicio requerido,  pueden preservar activos y ahorrar dinero. “No es de conocimiento público que los gastos de cuidado de largo plazo, hasta un determinado monto, son deducibles de impuestos”, afirma Karen Johnson, contadora pública certificada que atiende a jubilados de Virginia. “Una familia terminará pagando de más si no conoce las deducciones a las que tiene derecho”.

Comience a organizarse averiguando el estado actual de sus cuentas corrientes bancarias y cajas de seguridad, y conociendo en detalle (estado, alcances, ubicación de documentos relacionados, etc.) sus seguros médico, de vida y por discapacidad, manuales de beneficios de empleadores, inversiones, títulos de propiedad de casas y vehículos y declaraciones de impuestos. Si cuenta con poderes legales, instrucciones anticipadas, testamentos o fideicomisos, sáqueles copia a todos ellos. Confeccione un listado de los lugares donde guarda estos documentos importantes y comparta esa información sólo con una persona de confianza.

Revise el flujo de caja tan pronto como sea posible
Conocer al detalle su situación financiera le permitirá actuar con rapidez en caso de cambios importantes en el estado de salud de la persona o si se requiriese su internación en un centro de cuidado de largo plazo. Determine con exactitud los ingresos provenientes de empleo, pensiones, Seguro Social y otras fuentes. También es importante contar con expectativas realistas del costo del servicio, que puede variar enormemente.

Mientras que algunas familias cuentan con pensiones y el Seguro Social, otras dependen de sus ahorros o del apoyo familiar para pagar los gastos de la prestación. Conocer de qué fondos se dispone en la actualidad —o se dispondrá en el futuro—, reducirá de manera significativa el estrés que pueda generar el tener que financiar un cuidado de largo plazo. Recuerde: si la persona cuenta con un modesto fondo de reserva, no tendrá derecho a Medicaid. En la mayoría de los casos, deberá consumir sus ahorros antes de que Medicaid empiece a cubrir estos gastos.

Cuando se analizan los gastos potenciales por servicios de cuidado de largo plazo, se debe obtener información precisa, de parte de profesionales del rubro, sobre sus costos y los pagos que se deban efectuar por adelantado. En el año 2003, la tarifa correspondiente a un año de internación en un hogar para adultos mayores discapacitados fue de 66,153 dólares, según el Instituto MetLife (MetLife Mature Market Institute). Las tarifas continuarán aumentando. Además, los costos varían enormemente, dependiendo de la ubicación geográfica del establecimiento; por ello, le aconsejamos que se contacte con profesionales e investigue. Visitar varios centros de internación le permitirá determinar las diferencias entre ellos, como, por ejemplo, si cuentan con personal que hable español, o si los gastos circunstanciales, tales como la administración de medicamentos o el suministro de productos para tratar la incontinencia, están o no incluidos en la tarifa.

Averigüe sobre los recursos adecuados disponibles
El paso más importante al evaluar los servicios de cuidado de largo plazo es tomar contacto con servicios de apoyo profesional y del gobierno. Myriam Posada-Lemmerman es coordinadora del programa de prestación de cuidado de los Servicios para Adultos Mayores y Discapacitados del HHS de Maryland (Aging and Disability Services at Maryland’s Department of Health and Human Services). Durante más de una década, ella ha asesorado a familias hispanas que se encontraban en situación financiera desesperante debido a los gastos ocasionados por la contratación de servicios de cuidado de largo plazo.

“He visto a hijos dispuestos a vender sus casas para pagar las cuentas del hospital de uno de sus padres y a mujeres que han dejado de trabajar para cuidar de un padre en su hogar”, dice Posada-Lemmerman, originaria de Colombia. “La mayoría de los latinos está dispuesto a gastar hasta el último centavo antes de pedir ayuda y asesoramiento al gobierno”. Sin embargo, tal asesoramiento no sólo permite ahorrar dinero sino que también garantiza encontrar la mejor solución.

Martínez tuvo suerte al ser recomendado a Posada-Lemmerman cuando buscaba un hogar para adultos mayores discapacitados. “A través de Myriam conocí el concepto de grupos de hogares”, explica. “Ésta fue una solución mucho mejor para mi madre, porque ofrecía cuidado las 24 horas en un ambiente pequeño y familiar”.

Cuando la madre de Teresa Bevin se rompió el hombro, a fines del año pasado, y necesitó recuperarse en uno de estos hogares, una vez más, Posada-Lemmerman encontró la solución. Cada centro que visitó Bevin, de 54 años, sostenía que Medicare no iba a cubrir ningún costo. “Sin embargo, con la ayuda de Myriam —dice la escritora cubana de College Park, Maryland— Medicare cubrió los seis primeros días de estadía”.

En el año 2002, AARP reveló: “Los gastos por concepto de cuidado de largo plazo representan el mayor riesgo financiero relativo a la salud que enfrentan los ciudadanos adultos mayores…”.

Esté preparado para una crisis de salud. Empiece a pensar en el financiamiento del cuidado de largo plazo para uno de sus padres, para algún otro ser querido, o para usted mismo. Seguir los pocos pasos mencionados líneas arriba puede hacer la diferencia entre una experiencia estresante y una gratificante.


Para obtener asesoramiento en planificación de cuidado de largo plazo, ya sea para usted o para un ser querido, verifique nuestros Sitios a Visitar, donde podrá encontrar útiles enlaces. Además, descubra cómo Puerto Rico está tratando de proveer suficientes servicios a una población que envejece con rapidez, en tanto enfrenta una inminente crisis respecto del cuidado de largo plazo.

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