El poder del paso
POR Nery Ynclán
Sonia Hernandez brilla de sudor. Quince minutos
de ejercicios de tai chi han precalentado sus brazos y piernas para
una caminata enérgica,
con aire acondicionado, dentro del centro comercial cubierto de la
localidad. Hasta hace poco, la única razón para acudir al centro comercial
de Dadeland, en el Sur de Florida, era aprovechar cupones de ofertas ocasionales
de su tienda de ropa preferida. Ahora, caminar se ha convertido en
un ritual que repite tres veces por semana, el cual le ha devuelto
agilidad a su andar que creía haber perdido para siempre.
Hace año y medio, su rodilla dolía tanto que dar apenas un paso le
producía un dolor muy agudo. Ni los médicos ni los medicamentos lograban
aliviar a esta cajera jubilada, de 71 años, de origen cubano y residente
en Miami. El dolor no sólo era físico; la dificultad en el andar se
había convertido en un factor de depresión. "Me encontraba en muy mala
forma", admite.
Sumarse a un grupo que realiza caminatas
por el centro comercial marcó una
gran diferencia en su vida. "Puede ser que llegue con algunos achaques
y dolores, pero cuando me voy, me siento como nueva", asegura. "No
me pierdo ninguna sesión y vengo a caminar sin importarme si afuera
llueve o truena".
Hernandez es un ejemplo de aquello en lo que los
médicos de todo el
país e innumerables estudios de medicina han estado insistiendo: empezar
a caminar. Es simple, económico y seguro para casi todo el mundo.
Los datos son convincentes, de acuerdo con
el doctor Edward Schneider del Centro Gerontológico Ethel Percy Andrus
de la Universidad del Sur de California y autor del libro Siempre joven (AgeLess,
Rodale Press, 2003). Schneider sostiene que caminar regularmente,
a una velocidad
de dos o tres millas por hora, cinco veces a la semana, puede reducir
significativamente (30 por ciento) el riesgo de sufrir enfermedades
cardíacas, tanto en hombres como en mujeres.
| 'No importa la edad que tengan, hacer
ejercicio es fundamental' |
Otros estudios recientes muestran que caminar
reduce significativamente el riesgo de contraer cáncer de mama, de ovarios y de colon, y brinda
muchos otros beneficios a la salud, tales como el control de peso,
el fortalecimiento muscular, la mejora del equilibrio físico y una
mejor salud mental y conciliación del sueño.
"La clave para dejar el sofá es encontrar a alguien que nos acompañe
a caminar, comprar zapatillas que sean cómodas y con suela no muy gruesa,
y ser constantes con la rutina de ejercicios", afirma Schneider. "Ya
sea que usted se encuentre en Minneapolis, Minnesota, en lo peor del
invierno, o en Miami, Florida, en medio del verano, siempre se puede
ir al centro comercial cubierto de la localidad y caminar. Recuerde
que siempre es mejor hacer algo que no hacer nada".
A partir de la abundante evidencia de que
caminar es bueno para el alma y el cuerpo, AARP está desarrollando una campaña, a nivel nacional,
para el próximo año, destinada a alentar a sus miembros a caminar.
Este verano, se llevarán a cabo trabajos de investigación en cuatro
ciudades sureñas y programas piloto de caminatas, en dos docenas de
oficinas estatales de AARP.
"Caminar es lo primero que la gente dice que haría para iniciarse
en la actividad física", afirma Margaret Hawkins, Directora Interina
de Campañas de Salud de AARP, "y cuando ya se han iniciado, confirman
que caminar es la actividad que más realizan".
Sandra Sánchez-Reilly, médica geriatra del Centro Médico Mount Sinai
de Nueva York, sostiene que sus pacientes que caminan con regularidad
muestran excelentes resultados. "Caminar ejercita los músculos, ayuda
a proteger los huesos, mejora la circulación, disminuye el riesgo de
depresión y, en general, los mantiene más activos". Dice, refiriéndose
a sus pacientes: "Cuando se descubren más activos, despliegan una mayor
energía, mejoran su hipertensión y se sienten mejor".
El chocolate logró, hace diez años, que Marité Robinson, de 55 años
de edad, caminara largas distancias. En realidad, se debió a
su perro labrador color chocolate, llamado Canon. Esta argentina, que
reside en Summit, New Jersey, dice que también practica yoga y tenis,
pero que son las caminatas diarias de 30 ó 45 minutos las que la hacen
salir de su casa y ponerse en actividad.
"Caminar es un excelente ejercicio", dice esta madre de tres hijos. "Una
vez que se está al aire libre, es muy refrescante. Me ayuda a mantenerme
en forma y tomo contacto con la naturaleza. Se concentra una en las
plantas, los árboles, la nieve, las flores y se olvida del papeleo
y otras tareas que quedan en casa. Levanta el estado de ánimo".
De acuerdo con los resultados arrojados
por investigaciones, caminar rápido hará mucho más que levantar su estado de ánimo. La revista científica New
England Journal of Medicine asegura, sobre la base de varios estudios
recientes, los beneficios del ejercicio, en especial, el de caminar
a buen ritmo.
Una investigación realizada en marzo de 2002, y publicada en esa revista,
se centró en el estudio de dos grupos de varones, de los cuales 3.679
presentaban resultados anormales en pruebas de esfuerzo o historiales
con enfermedades cardíacas, y 2.534, con resultados normales en las
mismas pruebas y sin antecedentes de afecciones cardíacas. Durante
el período de seguimiento, se produjeron 1.256 muertes. El estudió demostró,
luego de efectuarse los ajustes por edad, que la capacidad para realizar
ejercicios prolongados constituía una mejor forma de medir la expectativa
de vida de las personas que los métodos más comunes y conocidos de
predicción de la mortandad.
Otro estudio publicado en la misma revista,
en la edición de septiembre
de 2002, reveló resultados alentadores en mujeres que caminan y hacen
ejercicio. De un total de 73.743 mujeres posmenopáusicas de 50 a 79
años de edad, se produjeron 1.551 incidentes cardiovasculares, cuyo
análisis demostró que las mujeres sedentarias presentaban una mayor
tendencia a sufrir problemas de corazón. La revista agrega: "...mantenerse
sentada por mucho tiempo incrementa el riesgo de contraer enfermedades
cardiovasculares".
La Sociedad Americana de Cáncer (American Cancer
Society)
promueve el caminar y ejercitarse como medidas preventivas. El sitio
de esta organización en internet, www.americancancersociety.org, destaca
estudios que muestran que el ejercicio vigoroso disminuye el riesgo
de cáncer de mama, de colon y de ovarios, entre un 30 y un 50 por ciento.
Sin embargo, lograr estos beneficios exige una actividad agotadora.
Por ejemplo, un estudio mostró que mujeres chinas que realizan trabajos
muy intensos, caminando o montando bicicleta durante 20 ó 30 horas
a la semana, redujeron el riesgo de cáncer de ovarios en un 50 por
ciento.
Los expertos recomiendan que quienes no
se ejerciten con regularidad deberán consultar, ante todo, a su médico
o, de lo contrario, buscar a un amigo y salir a caminar.
"Hay dos tipos distintos de adultos mayores: los de 65 años que todavía
pueden caminar rápido para reducir riesgos cardiovasculares y los de
95 años, que necesitan ayuda para caminar del dormitorio a la sala",
dice el doctor David Sutin, jefe de clínica geriátrica del Centro Hospitalario
Bellevue de Nueva York. "Ambos grupos de personas deben ejercitarse
para mantenerse en buen estado general. No importa la edad que tengan,
hacer ejercicio es fundamental".
Sólo pregúntele a Gerry Howlett, de 100 años de edad. Ella se sumó al
grupo de caminantes del centro comercial del sur de Florida hace 21
años, cuando los médicos del Hospital Baptist de Miami formaron el
grupo para ofrecer a los adultos mayores un ambiente seguro y fresco
donde ejercitarse. En abril, cuando la ex decoradora de Niagara Falls
llegó a su centenario, sus compañeros de caminata le llevaron una torta
y le cantaron una canción deseándole muchas más y felices millas.
Con el pelo totalmente cano, pero sin aparentar
más de 80 años, la
vivaz Howlett dice de su actividad: "Sin lugar a dudas, me ha ayudado
a llegar a los 100 años. Así es, a veces mis rodillas no quieren funcionar
cuando me levanto, pero caminar me ha fortalecido las piernas. Uno
pierde fortaleza muscular si no se ejercita".
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