Estirándonos al límite
POR
Ana Figueroa
Cuando Virginia Montoya se afilió a un gimnasio por primera
vez, hacía ejercicio físico de manera habitual. Luego,
desarrolló artritis y tuvo que dejarlo. "Tenía mucho
dolor. Ni siquiera pensaba en hacer ejercicios. Quería salir
del trabajo, irme a casa y derecho a la cama", dice Montoya. No podía
conducir el automóvil porque no podía mover la palanca
de cambios. Montoya llegó a la conclusión que iba a tener
que vivir con el dolor el resto de su vida.
Esto sucedió hace 30 años. Ahora, a los 75 años,
Montoya va al gimnasio regularmente. Luego de jubilarse y decidir que "no
quería permanecer sentada sin hacer nada", se matriculó en
una clase llamada Twinges in the Hinges (Punzadas en las
articulaciones) en la Asociación cristiana de jóvenes
(YMCA) de Whittier, California. La clase consiste de ejercicios de
estiramiento y resistencia en una piscina temperada para mejorar la
fortaleza, el equilibrio y la tan necesaria flexibilidad.
"La clase fue mi salvavidas. En el transcurso de tres semanas, dejé de
tomar medicamentos".
| 'A los 75, la mayoría
tendrá menos
del 50 por ciento de la fuerza que teníamos a los 40' |
El ejercicio ha aumentado su energía y ha mejorado su actitud
mental. "Es útil para todo en tu vida. Ahora soy más
flexible, me siento como de 60", dice riendo. Pero vuelve a la seriedad
para decirnos, "A estas alturas podría estar en una silla de
ruedas, pero me mantuve activa todo el tiempo. No importa la edad que
tengamos, hay que seguir moviéndonos".
Jaime Davidson, endocrinólogo de Dallas, desearía que
todas las personas mayores tuvieran el entusiasmo que tiene Montoya. "La
gente piensa que, a medida que envejecen, es normal no hacer ejercicio".
Davidson es hispano y miembro del Consejo
sobre estado físico
y deportes (Council on Physical Fitness and Sports), que es
una junta de asesores nombrados por el presidente Bush que se dedica
a motivar a los ciudadanos de todas las edades a ser más activos
físicamente. Las publicaciones del consejo, algunas de las cuales
pronto estarán en español y en internet, ofrecen información
específicamente diseñada para adultos mayores. Uno de
los programas del consejo, El desafío del presidente (President's
Challenge Program), ayuda a los adultos mayores a que establezcan
y lleven la cuenta de sus metas diarias de actividad, que consisten
en intentar lograr mantenerse en movimiento por lo menos unos 30 minutos
diarios, cinco días a la semana.
A todo el que entra a su oficina, Davidson
le dice que debe hacer ejercicios. "Todos, aún a los 60, 70, 80 años de edad,
podemos reducir la grasa del cuerpo, bajar la presión sanguínea,
bajar los niveles del colesterol malo y mejorar el nivel del bueno.
Hay estudios que demuestran que la población de más de
65 años puede evitar la diabetes con ejercicios y hábitos
alimenticios saludables", explica.
¿Qué es lo que hace Davidson
para motivar a sus pacientes para que empiecen a hacer ejercicio?
"Primero que nada, les digo que no tienen excusa", dice. Si sostienen
que no tienen acceso a un gimnasio, él les dice que hay gimnasios
por todas partes y que muchos ofrecen descuentos para los adultos mayores.
En ocasiones, las compañías de seguros pagan las cuotas
de inscripción.
Si los pacientes no pueden inscribirse en
un gimnasio, Davidson les sugiere que caminen en un centro comercial. "Si yo pudiera lograr que
más pacientes míos ejercitaran tres o cuatro días
a la semana, estaría muy feliz y tendríamos una población
más saludable".
Al igual que Davidson, Derek Parra es miembro
del consejo. Parra es el primer estadounidense de origen mexicano que
participó en los juegos olímpicos de invierno en Salt
Lake City, Utah, y ganó medallas de plata y oro en patinaje
de velocidad en el año 2002. En la actualidad, Parra invierte
mucho de su tiempo motivando a otros a mantenerse activos.
"No importa que uno no sea un atleta profesional. Nadie quiere que
sus músculos se atrofien. Nadie quiere que su circulación
disminuya. El ejercicio es importante para todos, especialmente para
la comunidad latina, porque somos propensos a tener problemas de salud,
tales como diabetes", dice Parra.
El doctor en medicina Sheldon S. Zinberg
está tan convencido
que el ejercicio puede hacer la diferencia en la salud de los adultos
mayores que escribió un libro titulado Sea un ganador en
la segunda mitad de la vida: Guía para hombres y mujeres: Cómo
envejecer en mejor estado físico (Win in the Second Half:
A Guide to Better Aging and Fitness for Men and Women). Zinberg
es fundador de dos organizaciones para el mantenimiento de la salud
(HMOs) para adultos mayores. En gran parte, su libro está basado
en las preguntas de sus pacientes sobre diversos aspectos del envejecimiento.
Hacer ejercicio es lo más importante que los adultos mayores
pueden hacer, dice y añade que también cuenta una dieta
y nutrición adecuadas. "Pero si alguien tiene 75 ú 80
años y tiene malos hábitos alimenticios, el cambiar esos
hábitos no tendrá un efecto tan rápido o impresionante
como lo tendrá el ejercicio". El ejercicio moderado, físico
y mental, y los pequeños ajustes en la alimentación,
pueden prevenir, retardar, e incluso, revertir algunos de los aspectos
más molestos del proceso de envejecimiento.
No todos los ejercicios son iguales. "Los ejercicios de fortalecimiento
son imprescindibles", dice Zinberg y explica: "Empezamos a perder masa
muscular y fuerza en los músculos entre los 35 y 40 años.
A los 75, la mayoría tendrá menos del 50 por ciento de
la fuerza que teníamos a los 40". Esa pérdida de fuerza
muscular puede conducir a la pérdida de equilibrio, de resistencia
física y de densidad ósea. Los problemas de equilibrio
pueden provocar caídas que resultan en fracturas de la cadera,
muñecas, hombros y otros huesos, afirma.
Zinberg realizó recientemente un
estudio piloto, el programa Aspirar
a un buen estado físico (Wish For Fitness), en
el cual un grupo de adultos mayores en extremo débiles tomó parte
en un entrenamiento de fortalecimiento que duró de ocho a
12 semanas. Los resultados fueron increíbles. Los participantes
mostraron un aumento de 100 por ciento de su fuerza en la parte superior
e inferior del cuerpo, en sólo seis semanas. Además
de fortalecer sus músculos, les mejoró el equilibrio
y la resistencia y tuvo un efecto espectacular en la disminución
de la depresión.
Para el entrenamiento de fortalecimiento,
Zinberg recomienda utilizar máquinas con pesas o de resistencia neumática, además
del uso limitado de pesas libres. "El rango de movimiento es un problema
para los mayores. Sin advertirlo, los entrenadores aumentan el rango
muy rápidamente, lo cual puede ocasionar lesiones. Prefiero
que sean más fuertes en un rango más corto", dice. "Lo
más importante es hacer desaparecer el mito que consiste en
que los mayores no pueden hacerlo".
Gloria Pérez está haciendo desaparecer ese mito. Ahora
tiene 75 años y nunca había hecho ejercicio antes de
recibir el diagnóstico de diabetes. Decidió comenzar
en la YMCA luego de enterarse que su seguro de salud cubriría
la cuota. El año pasado bajó 30 libras de peso, disminuyó el
azúcar en la sangre y su metabolismo ha cambiado completamente.
Pérez describe su programa de ejercicios de tres veces por
semana: "Llego a las 7:30 de la mañana y comienzo en las máquinas.
El precalentamiento lo hago en la faja continua. Camino una milla en
unos 30 minutos. Luego paso a otras máquinas. Hago extensiones
de brazos, remo y abdominales. Cuando me
alcanza el tiempo, pedaleo en la bicicleta. Descanso durante 15 minutos
y comienzo mis 45 minutos de aeróbicos en una clase llamada Zapatillas de plata (Silver
Sneakers)".
Uno observa a Pérez al final de la clase y es difícil
creer su edad. "Cuando empecé era más lenta y había
cosas que no podía hacer. En realidad no podía hacer
nada", dice.
Ahora, espera con entusiasmo
cada visita al gimnasio, no sólo
porque está mejorando su salud, sino porque se encuentra con
sus amigas.
"Aquí hay mucho entusiasmo y todo el mundo se siente más
saludable. En mi clase había muchas mujeres que, cuando empezaron,
casi no podían caminar", dice con alegría. "Debiera vernos
ahora".
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