Una nueva investigación demuestra que lo que los investigadores cortésmente llaman “una tendencia a rumiar ”, con lo que en realidad quieren significar “obsesionarse” con los problemas, parece, efectivamente, proteger a las personas contra el Alzheimer.
“La investigación estudió a personas que eran obsesivas, pero que no llegaban a presentar un trastorno obsesivo-compulsivo”, aclaró un experto.
En una investigación israelí en la que se estudiaron a 9.000 hombres, y que, en principio, buscaba estudiar los factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, los investigadores evaluaron el modo en que los hombres manejaban los problemas familiares y laborales, tomando en consideración un rango que iba desde los que siempre se olvidaban de estos problemas, hasta los que acostumbraban a rumiar sobre los mismos.
Tres décadas más tarde, otros investigadores evaluaron la demencia en 1.890 de los 2.604 sobrevivientes de la investigación original.
Se calculó un puntaje total para la rumia de problemas familiares y laborales, y se dividió a los hombres en cuatro grupos, según sus puntajes. En comparación con el grupo que presentaba el puntaje más bajo, el grupo que más rumiaba sobre sus problemas presentó entre un 30 y un 40% menos de casos de cualquier forma de demencia, que iban desde un deterioro leve, hasta el mal de Alzheimer, la forma más severa de demencia.
Ramit Rayona-Springer, M.D., investigador del Centro Médico Sheba, en Tel Hashomer, Israel, sostuvo en una conferencia de prensa que “los rasgos de la personalidad, en especial, el estilo psicológico y cognitivo de enfrentar los problemas, podrían estar asociados con el riesgo de contraer demencia”.
Los descubrimientos de esta investigación se presentaron en la conferencia internacional sobre Alzheimer, en Chicago, en julio del 2008.