El vestido de una muñeca Barbie, color marfil con lunares azules, se encuentra sobre el escritorio de Carmen Marc Valvo. Enmarcado en vidrio, el pequeño vestido, que el diseñador cosió cuando sólo tenía ocho años, sirve para recordar el tiempo que hace que la moda es parte esencial de su vida. Cuarenta y siete años más tarde, Valvo viste a famosas como Eva Longoria Parker, Oprah Winfrey y Catherine Zeta-Jones, con impactantes y, a la vez, sencillos vestidos de noche. La Semana de la Moda de Nueva York expone sus colecciones.
Los estilos cambian; y la perspectiva de Valvo respecto de la vida evoluciona. "Estoy intentando poner de moda hablar sobre el cáncer—explica el diseñador, quien se convirtió en un dedicado defensor de la concientización sobre la enfermedad desde su diagnosis de cáncer colorectal, en 2003—. Aunque la moda es mi pasión, esta cruzada le ha dado a mi vida una nueva dirección".
La pasión y la cruzada convergen en su atelier de diseño, en el Garment District de Nueva York. Es difícil creer que, cinco años atrás, Valvo, descendiente de españoles e italianos, buscara consuelo e inspiración—no pensaba en campañas contra el cáncer—después del diagnóstico y de la subsiguiente cirugía. Ahora, entre pruebas de modelos y rodeado de telas y prendas de alta costura, Valvo señala un jersey de red. La camiseta será utilizada durante el Rock & Run on the River, un evento del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center para recaudar fondos para mejorar la tasa de supervivencia de cáncer.
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Es embajador para la Alianza Nacional para la Investigación del Cáncer Colorectal. Y ayudó a Gilda's Club—entidad que lleva el nombre de la actriz Gilda Radner, quien falleció de cáncer de ovario en 1989—, entre otras organizaciones. Valvo apoya todas las causas relacionadas con el cáncer, no sólo el de colon: "Es importante juntar dinero, pero más importante es concientizar a la gente". Y esto es lo que el amante de la naturaleza está haciendo, mientras se prepara para celebrar los 20 años al mando de su compañía y presentar una línea de trajes de baño, lencería y anteojos.
"Siempre he apreciado su enorme talento como diseñador de magníficos estilos lucidos en la alfombra roja; pero también he observado cómo se ha transformado en un reflexivo y dedicado activista desde que abrazó la causa de la concientización sobre el cáncer, a partir de su propia enfermedad", dice la actriz de Ugly Betty, Vanessa Williams, quien apareció con Valvo en un anuncio de servicio público sobre el cáncer de colon.
Más que aguja e hilo
Apesar de que Valvo siempre había mostrado tendencia por lo artístico, su padre y su madre, anestesiólogo y enfermera respectivamente, lo prepararon para que fuera médico; concretamente, cirujano plástico. "Se suponía que todos debíamos ser médicos—dice Valvo de sí mismo y de sus cinco hermanos; ninguno siguió ese camino—. Yo era muy sensible, de modo que utilicé la aguja y el hilo de una manera diferente: para hacer que las mujeres se vieran hermosas".
Irónicamente, fue mientras encaraba una crisis médica cuando eligió su carrera. Tomó la decisión en 1975, mientras estaba internado en el hospital, luego de un accidente automovilístico.
"Como diseñador y como sobreviviente de cáncer de colon, Carmen tiene una perspectiva única sobre un tema considerado poco glamoroso. Su insistencia en ser sometido a un examen es la razón por la cual hoy sigue vivo".—Katie Couric, presentadora de noticiario/defensora de la concientización sobre cáncer de colon
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Mientras asistía a la Parsons School for Design, en la Ciudad de Nueva York, hace más de 30 años, conoció a Christian Knaust, su socio desde entonces tanto en la vida como en los negocios. El ex diseñador de ropa de hombre recuerda lo primero que le impactó cuando conoció a Valvo: "la perseverancia para obtener lo que desea. Nada puede detenerlo".
Después de haber trabajado con Nina Ricci y Christian Dior, y con otros diseñadores por toda Europa, Valvo encontró su nicho en la creación de vestidos de noche. "La ropa debe ser femenina, sexy y clásica hasta un cierto punto. Utilizo la moda como una forma de expresar quién soy", explica. Luego, revela un poco más acerca de sus gustos: "Amo el encaje. Lo atribuyo a mi genética, a mi lado latino".
Algo más estaba escondido en sus genes; pero no lo descubriría, sino hasta 2003, cuando comenzó a sentirse mal. Después de unos meses de culpar al estrés, fue al médico. A pesar de que los exámenes fueron normales, pidió una segunda opinión. Una colonoscopia—realizada antes de los 50 años, la edad recomendada—reveló un cáncer avanzado. Le extirparon parte del colon. "Tienes que escucharte—dice Valvo—. Si no me hubiera escuchado, probablemente no estaría aquí". Si te sientes incómodo con el médico o crees que no te escucha, busca otra opinión. "Sé tu propio defensor".
Este punto es crítico para los hispanos: un estudio realizado en el 2008 revela que sólo el 37% se sometió a estudios de control dentro del período recomendado—cada 10 años para adultos saludables de más de 50 años—. El cáncer colorectal es la segunda causa de muerte por cáncer entre latinos y la tercera, entre latinas.
El Dr. Elmer Huerta, presidente de la Sociedad Americana del Cáncer, recalca la importancia de realizarse controles tempranos. "En este país, muy pocas personas, incluyendo a los latinos, hablan sobre el cáncer colorectal—dice—. El cáncer ha sido un tema tabú en países hispanos. Es como hablar de sentencia de muerte".
Valvo no compartió su diagnóstico ni la cirugía con su familia, amigos o colegas. "Lo viví solo, no quise divulgarlo", recuerda.
Fue después, cuando se lo contó a su hermana, que supo de dos casos de cáncer de colon en su familia. Dado que su familia se encuentra genéticamente predispuesta a este cáncer, Valvo insistió en que todos se hicieran controles. Ahora encuentra "inconcebible tener algo tan serio y que no se hable de ello", dice.
Un jardín de delicias
Así como no habló de su situación médica, encaró la recuperación solo. "Parte del proceso de sanación fue no solo físico, sino mental—dice—, porque juegas con la vida y la muerte como si fuera un viaje en montaña rusa, pero no sabes cuál será el resultado".
Valvo buscó consuelo en el jardín de su casa de los Hamptons, en Nueva York. "Si tengo un problema, salgo al jardín y arranco todas las hierbas malas—explica—; es como matar la raíz de los problemas de mi vida". Valvo descubrió que, así como un jardín posee textura y ritmo, lo mismo pasa con la moda: su colección Primavera 2004, "El Jardín", había nacido. Pétalos rosados y blancos, y pequeños cristales, se volvieron el sello distintivo de la colección.
¿Qué pueden depararle a Valvo los próximos 20 años? "Lo veo todavía dedicado al jardín, continuando con su actividad para recaudar fondos y crear conciencia sobre el cáncer, y activo en la industria de la moda—comenta Knaust—. Espero que, juntos, tengamos una vida larga, saludable y feliz".
Cuéntenos: Luego del diagnóstico, Carmen Marc Valvo encontró consuelo en su jardín. Estos latinos encontraron fuerza en otros lugares.—Brenda Durán |
| Rodrigo Nuñez, 48; sobrevivió anemia aplástica. |
| Los Angeles, California |
"Busqué esperanza en mis enfermeras. Fueron mis número uno. Cuando estaba esperando el trasplante de médula, fueron muy compasivas. Su amistad no sólo me ayudó a mí, sino que también me inspiró para convertirme en enfermero y hacer lo mismo por otros". |
| Hortencia Bárcena, 60; padece cáncer de colon. |
| El Paso, Texas |
"Provengo de una familia muy católica. Tenemos una profunda fe. Esa fe me lleva a no rendirme. Siempre hay esperanza, y aprendí que Dios tiene un plan para todos. La confianza en Dios me ha ayudado a ser más fuerte de lo que yo pensaba que podía ser". |
| María Asenjo, 50; padece cáncer de cerebro. |
| Lynn, Massachusetts |
"Practico yoga para el espíritu y escribo poemas. Llevo dos diarios sobre mis experiencias con el cáncer. Quisiera publicarlos para ayudar a otras personas. Escribir me ha ayudado a mantener una actitud positiva y el sentido del humor. Me permite continuar cada día". |