AARP Segunda Juventud - La publicación hispana de mayor relevancia para las personas de 50 años o más
Bienvenidoenglishespañol
Home
games
cocina
presence
rx drugs
seguro social
trends
health
Finance
travel
deportes
entertainment
contact us
AARP Segunda Juventud Servicios de lector’a
AARP en español
AARP Puerto Rico

 

PUBLICIDAD

 


deck of cards
Ilustración: George Bates 

Sólo una vez más: La cara de la adicción
El juego y otras addiciones nos tocan muy de cerca, según nuestra encuesta exclusiva a hispanos de 40 años y mayores. Pregúntele a nuestra escritora.

Por Mary Lou Fulton
verano 2009

Recursos

Las adicciones y los latinos: La opinión de una experta

Una conversación con un adicto

Encuesta exclusiva de AARP sobre la adicción

Señales de la addicción al juego en adultos mayores

 

Cómo identificar a los jugadores compulsivos

Ya no le compro alhajas a mamá por temor a que las venda en el casino, en un momento de desesperación, cuando se encuentra sin efectivo y preparada para hacer cualquier cosa con tal de probar suerte, una vez más, en las máquinas tragamonedas.

Mamá, de 67 años, es adicta al juego. Ella lo llama el vicio y rápidamente lo admite, se disculpa por ello y jura que ya lo superó. Sin embargo, cierta combinación entre el aburrimiento post jubilación, la soledad y, quizás, alguna tendencia genética hacia la adicción la empuja nuevamente al juego.

Y así, mi bella y valiente madre —oriunda de México, que comenzó a trabajar a los 14 años, emigró a Estados Unidos sin saber ni una palabra de inglés y llegó a obtener tres títulos académicos avanzados, y quien ha inspirado a muchísimos niños en sus 30 años como maestra de escuela primaria— se encuentra nadando en deudas y con sus ahorros casi agotados, en un momento en el que tendría que estar disfrutando de la recompensa de una vida de sacrificios y trabajo duro.

El problema
Keith Whyte, director ejecutivo del National Council on Problem Gambling, una organización sin fines de lucro que estima que, durante 2008,  los estadounidenses han perdido $100.000 millones en apuestas, afirma que “la nueva cara del problema del juego compulsivo en Estados Unidos es la de una señora mayor que ha perdido a su cónyuge o se ha apartado de los hijos, pero que se abraza a las máquinas tragamonedas y rápidamente desarrolla una adicción”.

“La falacia del jugador es que ‘si continúo apostando, al final, voy a ganar.’ Esto se debe a que, en el pasado de todo jugador, hubo una gran ganancia, y eso tiene un efecto tremendo en el cerebro”.
Suzanne Graupner Pike, Ph.D., directora ejecutiva y presidente del San Diego Center for Pathological Gambling
Para la mayoría de las personas, el juego es una forma popular de entretenimiento. De acuerdo con un National Gambling Impact Study Report (informe nacional del impacto del juego compulsivo), el 68% de los estadounidenses informó haber apostado al menos una vez en el último año. Sin embargo, los expertos estiman que entre un 4 y un 5% de ellos han perdido su capacidad para controlar el juego, lo que los ha llevado a problemas financieros, peleas familiares, interrupción del trabajo y, en casos extremos, al suicidio.

El Dr. Timothy Fong, codirector del Gambling Studies Program de la University of California, Los Angeles, (UCLA, por sus siglas en inglés), dice que los psicólogos consideran que los ancianos están en una situación de mayor riesgo ante el juego. Fong sostiene que “los adultos mayores son más vulnerables al juego que las personas que están trabajando a tiempo completo, porque tienen más tiempo disponible para jugar”.

El fácil acceso al juego legal —ahora disponible, en alguna de sus formas, en todos los estados, con excepción de Hawai y Utah, con casinos en 38 estados— ha convertido lo que antes era una actividad exótica en algo tan común como ir al cine. Y, en la competencia por hacerse de los dólares de los jugadores, los casinos han elevado los esfuerzos para atraer a jubilados que están disponibles durante períodos de menor actividad, como los días de semana, y ansiosos por encontrar una diversión poco costosa.

“Algunos de mis pacientes se refieren a los casinos como ‘el club’, como si fuesen una especie de club de campo —relata Suzanne Graupner Pike, Ph.D., directora ejecutiva y presidente del San Diego Center for Pathological Gambling, donde la mitad de sus pacientes son mayores de 60 años—. Los autobuses llegan hasta los centros de adultos mayores, los recogen, les dan un cupón por $10 y un almuerzo gratis, y los llevan a pasar el día entero al casino.”

Cómo identificar a los jugadores compulsivos

Jugadores Anónimos dice que la mayoría de los jugadores compulsivos responderán afirmativamente a, por lo menos, siete de estas preguntas.

1. ¿Alguna vez perdió tiempo que debía dedicar al trabajo o al estudio por causa del juego?
2. ¿El hecho de jugar ha causado infelicidad en su vida hogareña? [familiar?]
3. ¿Se ha visto su reputación afectada por el juego?
4. ¿Alguna vez ha sentido remordimiento después de jugar?
5. ¿Alguna vez jugó para obtener dinero con el cual pagar deudas o resolver dificultades financieras?
6. ¿Ha hecho el juego que su ambición o eficiencia disminuyeran?
7. Después de perder, ¿sintió que debía volver lo más pronto posible y recuperar lo que había perdido?
8. Después de ganar, ¿sintió un fuerte impulso por volver y ganar más?
9. ¿Le sucede con frecuencia que juega hasta perder su último dólar?
10. ¿Alguna vez pidió prestado para financiar el juego?
11. ¿Alguna vez vendió algo para financiar el juego?
12. ¿Se siente reacio a utilizar el “dinero para el juego” en gastos normales?
13. ¿Lo ha vuelto el juego descuidado con el bienestar propio o el de su familia?
14. ¿Alguna vez jugó durante más tiempo del que había planeado?
15. ¿Alguna vez apostó para escapar de las preocupaciones, problemas, aburrimiento o soledad?
16. ¿Alguna vez cometió o pensó en cometer un acto ilegal para financiar el juego?
17. ¿Le ha causado el juego dificultades para dormir?
18. ¿Le generan las discusiones, desilusiones o frustraciones un impulso interno por jugar?
19. ¿Ha sentido alguna vez el impulso por celebrar un hecho de buena suerte con algunas horas de juego?
20. ¿Pensó alguna vez en autodestruirse o en suicidarse, como consecuencia del juego?

Pike afirma que las personas mayores que desarrollan adicciones tienden a utilizar el juego como una vía de escape de sus problemas cotidianos: la soledad, la pérdida del cónyuge, las estresantes demandas familiares. “El juego crea una pantalla de humo y, de ese modo, evitan tener que lidiar con los temas subyacentes”, prosigue Pike, quien atiende a jugadores compulsivos desde 1995.

Primer paso
Lograr que los mayores admitan que tienen un problema puede resultar difícil, porque ellos valoran su autosuficiencia y no desean renunciar al control de su dinero. Whyte, cuya línea de ayuda nacional para el problema del juego compulsivo atendió 255.000 llamadas en el último año, afirma que “hay mucho de vergüenza, porque estas personas manejaron dinero toda su vida, sobrevivieron a recesiones y les horroriza pensar que sus hijos adultos y la comunidad descubran que cayeron en el juego”.

Entre latinos, el tema de la vergüenza familiar puede obstaculizar el tratamiento, sostiene Shirley Beckett Mikell, directora de certificación y educación de The Association for Addiction Professionals (NAADAC).

“No se acepta que compartas tus secretos fuera de la familia —dice Mikell, quien se ha desempeñado como consejera de adicciones por más de 33 años y aboga por un enfoque con una mayor sensibilidad cultural en el tratamiento—. Una vez que comienzas a explorar tus sentimientos y preocupaciones con personas que no son de tu familia, creas un sentido de vergüenza acerca de ella.”

Mikell sostiene que, por este motivo, los enfoques grupales tales como el de Jugadores Anónimos —a través del cual los participantes trabajan para superar la adicción practicando los 12 pasos tomados de Alcohólicos Anónimos, y comparten los detalles de su adicción— pueden resultar poco atractivos para los latinos. Mikell también señala que, como entre los latinos la vergüenza dentro de la familia representa una gran barrera para el tratamiento, involucrar a los familiares en el tratamiento es de especial importancia. Ella recomienda que, a la hora de elegir un tratamiento, se averigüe si existe la posibilidad de realizar una terapia familiar y un tratamiento ambulatorio (en vez de uno con internación, en el que el paciente es separado de su familia).

Pike añade: “El jugador comienza a tener pensamientos del tipo: ‘Éste es mi día de suerte, éste es mi número de la suerte’ —cuenta Pike—. La falacia del jugador es que ‘si continúo apostando, al final, voy a ganar.’ Esto se debe a que, en el pasado de todo jugador, hubo una gran ganancia, y eso tiene un efecto tremendo en el cerebro”.
 
Los expertos sostienen que las emociones negativas, tales como la impotencia, la culpa, la vergüenza y el enojo, pueden disparar el impulso de jugar. Los jugadores compulsivos intentan manejar estas emociones, reemplazándolas con los sentimientos positivos que el juego genera en el cerebro. En el caso de jugadores “escapistas” —que prefieren las máquinas tragamonedas u otras formas más solitarias de apuestas, como mi madre—,  el cerebro entra en un estado semejante al de un trance, lo que permite que los problemas cotidianos se desvanezcan. Los jugadores “activos” prefieren juegos como el póquer, o apostar en eventos deportivos, anhelando el torrente de adrenalina que viene de la competición.

Hay esperanza
La buena noticia es que es posible tratar la adicción al juego con éxito, combinando psicoterapia y medicamentos, o a través de los programas de 12 pasos, basados en los programas de Alcohólicos Anónimos. 

En terapia, los psicólogos trabajan para “reentrenar” el cerebro, sustituyendo la compulsión por jugar, por otros pensamientos o actividades. El UCLA Gambling Studies Program publicó un libro de ejercicios de autoayuda para jugadores compulsivos, en el que se pide a los usuarios que identifiquen los efectos positivos y negativos del juego junto con otras actividades placenteras, para reemplazar esta actividad destructiva. Estas actividades pueden incluir escuchar música, ejercitarse o participar en otras diversiones que le permitan a la persona ignorar la compulsión por jugar. Con el tiempo, a medida que el cerebro aprende a encontrar placer en otras actividades, esta compulsión se desvanece.

Señales de la addicción al juego en adultos mayores

Mary-Ellen Siegel, coautora de Behind the 8-Ball: A Recovery Guide for Families of Gamblers (Detrás de la bola: Una guía a la recuperación para las familias de los jugadores), sugiere estar alerta a los siguientes patrones de comportamiento:

  • Acudir al juego a principios de mes, cuando llegan los cheques del Seguro Social y de las pensiones
  • Falta de interés en las actividades o celebraciones familiares
  • Descuido de las reparaciones menores del auto o del hogar
  • Dejar de pagar las facturas del teléfono, servicios públicos y el alquiler
  • Falta de interés en las antiguas amistades
  • Ocultar o hablar ambigüamente sobre las veces que acude a los casinos o al bingo
  • Bienes que desaparecen (como alhajas, objetos de plata, o reliquias de familia)
  • Tiempo fuera del hogar sin explicación
  • Mal humor, depresión, preocupaciones, o  estrés sin motivo
  • Falta de interés en atender sus necesidades personales, como ir al dentista
Los medicamentos dirigidos a aliviar la depresión, la ansiedad y las conductas obsesivo-compulsivas, junto con psicoterapia, también pueden ayudar a controlar los impulsos, afirma Dennis McNeilly, profesor asociado de psiquiatría del University of Nebraska Medical Center y especialista en este campo.

McNeilly advierte que, antes de buscar cualquier clase de medicación o psicoterapia, los adultos mayores deben pasar por una evaluación geriátrica integral, para asegurarse de que la compulsión por el juego no esté siendo causada por demencia o por alguna forma prematura de la enfermedad de Alzheimer.

Una de las fuentes de ayuda más difundidas para el juego compulsivo es Jugadores Anónimos, una comunidad que promueve encuentros (incluyendo algunos en español) en los 50 estados del país y en 49 ciudades. Debido a su compromiso de anonimato, Jugadores Anónimos no lleva estadísticas relativas a los éxitos alcanzados ni realiza seguimientos de participación; pero, semanalmente, se llevan a cabo más de 1.000 encuentros en todo el mundo, y ese número, sostiene Karen H., secretaria ejecutiva de JA, está “indudablemente en aumento”.

Un proceso lento
Desearía poder terminar este artículo con un final feliz acerca de mi mamá, pero ella no está preparada para enfrentar su adicción. Un par de años atrás, la convencí de que me firmara un papel para bloquear el uso de su tarjeta en los cajeros automáticos de los casinos locales, pero encontró otras maneras de obtener efectivo. Tengo acceso a su cuenta de cheques y, a través de la banca informatizada, puedo ver la evidencia de su desesperación al retirar dinero de un cajero automático tras otro. Me ofrecí a pagarle un consejero, pero se rehusó.

Siendo una persona que trabaja resolviendo problemas, me siento impotente ante esta adicción, pero tomo coraje del consejo de Gam-Anon, una organización hermana de Jugadores Anónimos, orientada a la familia y a los amigos de jugadores compulsivos: “La recuperación es un proceso muy lento para el jugador. Brinden al jugador su aliento y tengan fe”. Al escribir acerca de este problema aquí, mi deseo es que más gente tome el camino de la recuperación, el mismo que espero que mi madre tome algún día.



Estos enlaces son provistos solamente como fuentes de información. AARP no endosa, no tiene control y no se responsabiliza por estos sitios de enlace o por el contenido, publicidad, materiales, productos y/o servicios ofrecidos a través de sus páginas.

volver al comienzo


 
 





Conozca al embajador


Jorge Ramos

¡Reporte el fraude! Ayude a  AARP a monitorear los seminarios sobre inversiones.  
más »

Prepárese para cuidar a sus seres queridos: Una guía de planificación  cortesía de AARP Foundation.
más »


AARP está reuniendo a particulares, políticos y líderes de empresas para lograr un cambio social positivo.
más »



Inscríbase

Inscríbase gratis al Boletín mensual de AARP Segunda Juventud.org

 
PUBLICIDAD


www.aarp.org | contáctenos | política de privacidad
copyright 2009, AARP. Todos los derechos reservados.