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Los médicos y la reforma del sistema de salud: Muchas voces, muchos puntos de vista

Por Judi Hasson
junio 2009

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Peter Basch, M.D., médico especialista en atención primaria, de Washington, conoce bien el tema de los costos en constante aumento del cuidado de la salud. En su consultorio, a tan sólo unos minutos del Capitolio, donde la reforma del sistema de salud es el tema más candente para los congresistas, permitió que un paciente le pagara con productos de su propia huerta en vez de con dinero: una solución del siglo XIX aplicada a un problema del siglo XXI.

Sin embargo, como la mayoría de los médicos, Basch está actualmente evaluando una serie de ideas nuevas para transformar el anticuado sistema de salud del país. A mediados de junio, el presidente Obama se dirigió a la American Medical Association (AMA), en Chicago. Este grupo, que cuenta con 250.000 miembros, dejó en claro que no está de acuerdo con algunas de las reformas propuestas. Al mismo tiempo, otros grupos de médicos han adoptado posiciones que están abiertamente en desacuerdo con algunas posturas de la AMA, demostrando que las opiniones referidas a la reforma presentan grandes variantes entre los 800.000 médicos de la nación.

Basch afirma no estar comprometido con ninguna propuesta: “La primera respuesta que surge de la mayoría de los médicos es: ‘quisiera ver qué significa esto, verdaderamente. ¿En qué beneficiará esta propuesta a mis pacientes?’”

Al otro lado del país, David Evans, M.D., del condado de Jefferson, en Oregón, también percibe tiempos duros para el cuidado de la salud. Tan sólo dos semanas atrás, una desconsolada paciente de 55 años, enferma del corazón y diabética, llegó a su consultorio tras haber perdido su seguro de salud a cargo del empleador, dado que le habían recortado las horas de trabajo. Evans, quien ese día no le cobró la visita, dice: “Estoy preocupado acerca de si podrá continuar recibiendo la medicación y los cuidados necesarios”. Acordó con ella espaciar las visitas a una cada seis meses.

“Lo que los médicos desean es poder ofrecerles a sus pacientes la mejor atención posible, y esto es difícil de lograr cuando ellos no tienen cobertura médica”, afirma Evans, presidente de la National Physicians Alliance. Esta organización, de 20.000 miembros, apoya el llamado de Obama por un plan de seguro de salud público, porque, según Evans, ofrecerá una cobertura asequible a más estadounidenses y competirá con los aseguradores privados “para que sigan actuando honestamente.”


Un amplio espectro de opiniones
A pesar de la oposición inicial al plan de Obama de ofrecer una opción gubernamental de cobertura de salud, la AMA parecería estar suavizando su postura, sosteniendo que está deseosa de considerar las variantes del plan, que actualmente está siendo estudiado por el Congreso. Sin embargo, la publicidad alrededor de la respuesta original del grupo provocó un acalorado debate público que reveló que existe un amplio espectro de opiniones divergentes entre los médicos del país, en lo que a la reforma de la salud se refiere.
 
Y lo que ellos piensan importa. Cuando la administración Clinton propuso reformas radicales al sistema de salud, la AMA contribuyó a que éstas fueran rechazadas. Sin embargo, ahora, otros grupos de médicos están haciendo oír sus voces en este renovado debate.

En su discurso ante la AMA, Obama dijo: “Médicos, necesito su ayuda. Para la mayoría de los estadounidenses, ustedes son el sistema de salud. Los estadounidenses —entre los que me incluyo— hacen lo que ustedes recomiendan. Este es el motivo por el cual los escucharé y trabajaré con ustedes para lograr una reforma que funcione para ustedes.”

Lo que parece claro es que muchos médicos en todo el país, incluyendo a los de la AMA, están de acuerdo con que es necesaria una gran reforma básica. A mediados de junio, en un comunicado a la prensa, el grupo sostuvo que: “Al igual que el presidente Obama, la AMA está comprometida en lograr, este año, una reforma del sistema de salud que ofrezca a todos los estadounidenses una cobertura asequible y de alta calidad.”

Por lo general, la mayoría de los médicos afirman que recibirán con agrado reformas que les permita dedicar más tiempo a sus pacientes, alivien la amenaza y los costos de los juicios por impericia médica y los libere de la carga del papeleo administrativo. También ven con buenos ojos toda propuesta que recompense los cuidados preventivos en vez de las intervenciones de emergencia. 

Propuestas para cambios básicos
Después de años de  pagar a los médicos por el número de visitas o prácticas, existe en el Congreso un amplio apoyo a la propuesta de pagarles por la excelencia y la efectividad, y no por el volumen de trabajo, una medida que es muy popular entre los médicos.

“No podríamos estar mucho peor de lo que estamos ahora ni podemos darnos el lujo de estarlo —declara Robert Lamberts, M.D., especialista en medicina interna, de Augusta, Georgia—. Actualmente, el sistema nos paga más por hacer más, así que eso es lo que obtenemos: más. El sistema de pago tiene que cambiar, de modo tal que motive a los médicos y demás proveedores a que utilicen los recursos de manera eficiente.”

Una parte del discurso que Obama dirigió a la AMA hizo que los médicos lo aplaudieran de pie. “Con la reforma, nos aseguraremos de que ustedes sean compensados de un modo diligente, ligado directamente a los resultados obtenidos en el tratamiento de los pacientes, en vez de depender de negociaciones anuales sobre la fórmula de la tasa de crecimiento sustentable, que, a su vez, está basada en la política y en el estado del presupuesto federal de cada año”, señaló el Presidente. En los últimos años, esa fórmula ha requerido que los pagos de Medicare a los médicos sufrieran recortes de un cinco por ciento anual, aunque cada año el Congreso haya logrado evitarlos a último momento.

Interés en la atención primaria básica
Muchos médicos también están a favor de propuestas que incentivarían a los médicos recién graduados —como saldar los préstamos adquiridos para costear sus estudios—, para que decidan especializarse en atención primaria en vez de otra especialidad.

“Para que la reforma del sistema de salud tenga éxito también debe reconstruir y revitalizar la atención primaria —señala Basch, de Washington—. Durante las dos últimas décadas, el sistema de salud actual ha destruido sistemáticamente la infraestructura de la atención primaria.”

Joseph Stubbs, M.D., presidente del American College of Physicians, que tiene 128.000 miembros especialistas en medicina interna, está de acuerdo con que la reforma debería incluir incentivos financieros para reconstruir la atención primaria del país.

“A menos que tengamos más médicos que se dediquen a la atención primaria, no estaremos en condiciones de mantener los costos bajos —afirma Stubbs—. Necesitamos un sistema en el que la gente, sin importar su condición, reciba atención médica.”

Sin dudas, algunas propuestas de Obama y de algunos miembros del Congreso prevén ahorrar costos a partir de los cuidados preventivos y de un mejor manejo de las enfermedades crónicas, lo que, a su vez,  depende de los médicos de atención primaria, para comenzar a dispensar y coordinar los cuidados necesarios.

Sin embargo, la propuesta de crear un plan público es el tema principal y objeto de un intenso debate, no sólo en el Congreso, sino también dentro del ambiente profesional médico.

Algunos grupos desafían la posición de la AMA
Por mucho tiempo, la conservadora AMA se ha opuesto a cualquier tipo de intervención del gobierno en el sistema de salud. En 1965, ejerció una fuerte presión en contra de la creación de Medicare y Medicaid. Hoy, sus propuestas tienden a acentuar la modernización de los planes de seguro de salud privados.

“Cualquier plan de seguro de salud creado por el gobierno causará más problemas que los que vaya a resolver”, sostiene David McKalip, neurocirujano de St. Petersburg, Florida, quien esta semana  asistió a la conferencia de la AMA. McKalip afirma que un plan como el propuesto terminará creando “un libro de recetas y de racionamiento de la medicina”, y que la desregulación del sistema de salud permitiría que los costos bajaran.

Como contrapartida, Lauren Hughes, M.D., presidente de la American Medical Student Association, que representa la cara más joven de la medicina —62.000 médicos en formación—, sostuvo en un comunicado que esta asociación “no sólo apoya, sino que insiste en la opción de un seguro de salud público.”

Doctors for America, una nueva organización de base que apoya la opción pública como una de las piezas del rompecabezas, descubrió que el 97% de los 1.500 médicos que entrevistaron la semana pasada respaldaba el concepto.

“Si la reforma es bien concebida e implementada, podrá dar lugar a un sistema de salud asequible y con más opciones para millones de estadounidenses”, declaró Vivek Murthy, M.D., presidente del grupo y médico de asistencia hospitalaria de Brigham and Women’s Hospital, en Boston.

Otro grupo, el Physicians for a National Health Program, con más de 16.000 miembros, lleva el debate a otro nivel al apoyar un plan de pagador único y totalmente administrado por el gobierno que, a veces, ha sido denominado “Medicare for all” (“Medicare para todos”), una idea que Obama ha rechazado y que ha encontrado fuerte oposición en el Congreso. El grupo afirma que los costos administrativos de los aseguradores privados consumen casi un tercio del dinero del sistema de salud. “No tendremos el dinero suficiente como para brindar una atención decente hasta que eliminemos los seguros privados, con sus tremendos despilfarros y sus coberturas inadecuadas”, argumenta.

Mary Newman, M.D., una médica especialista en atención primaria de Lutherville, Maryland, no se ha comprometido con ninguna de las reformas propuestas, pero sostiene que cualquier sistema nuevo “debe proveer acceso universal y atención médica primaria mejorada.”

En este momento, continua, “hacemos todo lo posible para lograr que una visita [al consultorio] resulte asequible.” Pero con tanta gente sin cobertura o con cobertura insuficiente, y con costos tan altos, además de utilizar fármacos genéricos más baratos para sus pacientes, puede que Newman los derive a programas comunitarios o administrados por la iglesia local, para que se hagan las pruebas necesarias en forma gratuita o a bajo costo.


Judi Hasson es una escritora independiente, de Washington D.C. Cubrió el debate de Clinton sobre el sistema de salud, hace 16 años, para USA Today.



Publicado originalmente en AARP Bulletin Today.

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