Resumen
- Las personas mayores de 50 años deberían recibir la vacuna contra la gripe estacional en cuanto esté disponible.
- Muchas personas mayores tienen algún grado de inmunidad contra el virus de la "gripe porcina" H1N1.
- La lista de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de grupos prioritarios para la vacuna H1N1 sitúa a la gente de 65 años o más en último lugar.
Los funcionarios de salud pública se apresuran para preparar a la nación para lo que promete ser una difícil temporada de gripe, con dos tipos de gripe en circulación —la nueva H1N1 o denominada gripe porcina y la gripe estacional común—, cada una con su propia vacuna, orientada a diferentes grupos de alto riesgo.
A pesar de que causa la misma fiebre, letargo, tos y mucosidad que la gripe estacional, el virus H1N1, identificado por primera vez como gripe porcina en abril, se diferencia de su prima más conocida en un par de aspectos. Primero, el virus H1N1 ha continuado diseminándose durante los meses templados del verano, un indicador de que muchos norteamericanos tienen poca o ninguna inmunidad contra el virus. Segundo, la nueva gripe ha hecho fuerte impacto entre los adolescentes y adultos jóvenes, causando una serie de brotes en escuelas y campamentos de verano, sin casi afectar a las personas de edad, el grupo de mayor probabilidad de desarrollar complicaciones peligrosas y hasta mortales por la gripe estacional común.
El lunes, la Casa Blanca emitió un informe por medio de un grupo asesor presidencial que indica que mientras la gripe H1N1 del 2009 no parece, hasta el momento, ser más mortal que la gripe estacional, es tan altamente contagiosa que es posible que la mitad de los norteamericanos contraigan el nuevo virus este otoño e invierno. Hasta 90.000 personas, en su mayoría adultos jóvenes, niños y personas con enfermedades de base, podrían morir.
Vacuna estacional en septiembre
Los fabricantes de la vacuna contra la gripe estacional comenzaron a enviar las primeras dosis a los profesionales de la salud a fines de julio; por lo tanto, la vacuna estará disponible en muchas comunidades para el mes de septiembre. A pesar de que no se anticipa escasez, la demanda puede ser mayor este año; por lo tanto, es buena idea conseguir la vacuna con anticipación. Las campañas de inmunización en los lugares de trabajo y en las clínicas de salud públicas, tradicionalmente lanzadas en octubre, podrían ponerse en vigencia antes para que cuando llegue la hora para la vacuna de H1N1 —que no estará disponible hasta octubre— los profesionales estén preparados, según los funcionarios de la salud.
Pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) requieren que más del 80 por ciento de la población se vacune contra la gripe estacional. Por primera vez este año, los CDC recomiendan que todos los niños entre seis meses y 18 años de edad se vacunen.
Sin embargo, las personas de 50 años o más han sido por largo tiempo el grupo de máxima prioridad para la vacuna contra la gripe estacional, siendo los de 65 años o más quienes padecen mayor riesgo. "Realmente queremos que las personas de 65 años o más sepan lo importante que es esta vacuna contra la gripe [estacional]", informó Anne Schuchat, MD, directora del Centro Nacional de Vacunación y Enfermedades Respiratorias, en un reciente informe de prensa. "Apenas esté disponible, es bueno conseguirla."
¿Quién debería vacunarse contra H1N1?
Con la vacuna H1N1, la historia es diferente. Cuando un comité asesor de los CDC se reunió a fines de julio para proponer una lista de grupos prioritarios para esa vacuna, ubicó a las personas de 65 años o mayores en último lugar. En cambio, informó el comité, la vacuna debería administrarse primero a:
- Mujeres embarazadas, cuyo riesgo de ser ingresadas debido a la gripe H1N1 es cuatro veces mayor que el promedio.
- Las personas que se ocupan o viven con bebés de seis meses o menores, que no pueden ser inmunizados en forma directa debido a su edad, pero que necesitan protección.
- Trabajadores de la salud y de servicios de emergencia.
- Toda persona entre los seis meses y los 24 años de edad.
- Las personas entre 25 y 64 años de edad que tengan una enfermedad existente, como enfermedad coronaria, asma o diabetes.
Esto significa que, si los profesionales de la salud siguen las pautas del gobierno, a los adultos sanos de 25 años o mayores ni siquiera les van a ofrecer la vacuna contra la gripe H1N1 hasta que se haya cubierto la demanda de los grupos prioritarios a nivel local.
"Considero que el otoño será muy confuso para la gente, y necesitaremos mucha educación sobre este tema," comenta John Murphy, MD, profesor de Medicina y Medicina Familiar en la Brown Medical School y presidente de la junta de la American Geriatrics Society. "Existen motivos por los cuales los CDC están recomendando este orden de prioridad. Hasta ahora, a fines de la primavera y comienzos del verano, vimos que los peores casos [de gripe H1N1] no se produjeron en personas mayores de 55 años. Las personas que más se han enfermado son las que están totalmente ajenas al virus. Las personas de edad son lo suficientemente afortunadas como para tener cierta inmunidad al virus."
En evaluaciones llevadas a cabo por los CDC, un tercio de las muestras de sangre de las personas de 60 años o más contenían anticuerpos capaces de rechazar el H1N1. Un artículo publicado en línea el 13 de julio en Nature informó que los más ancianos, los que sobrevivieron la devastadora pandemia de gripe de 1918, tenían altos niveles de anticuerpos en la sangre.
Vacuna actualmente en evaluación
La vacuna H1N1, que será fabricada por cinco compañías para Estados Unidos, está siendo evaluada en ensayos financiados por National Institutes of Health para determinar la dosis óptima para adultos y niños, si se necesita una o dos dosis, y cómo se deben programar las dosis en relación con la vacuna de la gripe estacional. Sharon Frey, MD, especialista en enfermedades infecciosas que encabeza dos de las pruebas del gobierno en la Saint Louis University, llama al emprendimiento "enorme en términos de velocidad, en términos de número de estudios que se van a realizar".
Suministros de H1N1
Tanto los centros de evaluación como los fabricantes están en una carrera para estar listos con la vacuna antes de que una nueva temporada de infecciones H1N1 llegue a su pleno desarrollo. El gobierno había dicho que esperaba disponer de 120 millones de dosis para mediados de octubre, pero a mediados de agosto esa estimado se redujo drásticamente a una mera cantidad de 45 millones de dosis iniciales. Los grupos prioritarios suman hasta 160 millones de personas; cada una puede necesitar dos dosis para inmunizarse. Es probable que, como sucede con la vacuna contra la gripe estacional, muchos de esos grupos opten por no vacunarse. Aun así, la escasez temporaria es una clara posibilidad. Esto significaría un ámbito aun más estrecho de grupos prioritarios identificados por el grupo asesor de los CDC, por ejemplo, sólo los trabajadores de la salud en contacto directo con pacientes, serían los primeros en recibir la vacuna.
Respuesta a nivel local
En todo el país, personas como Craig Roberts, epidemiólogo que coordina investigaciones y seguimientos sobre enfermedades infecciosas en los servicios de salud de la University of Wisconsin-Madison, están al tanto de los últimos acontecimientos y siguiendo cuidadosamente las pautas de los CDC, para poder responder a nivel local.
"Podría ser semejante a un típico año de gripe estacional o podría ser horrendo", dice Roberts. "Además, una comunidad podría tener muchos casos mientras que otra comunidad no tenga ninguno." Comenta que la universidad comenzará con anticipación la publicidad de la vacuna contra la gripe estacional, que incluirá una campaña masiva de correos electrónicos. Y comenzará ofreciendo la vacuna H1N1 a sus estudiantes, profesores y personal en los grupos prioritarios apenas esté disponible.
Los hospitales planifican
Además de planificar las vacunaciones, los administradores de las salas de emergencia de los hospitales, los empleados de todo tipo y hasta algunos padres de familia están elaborando planes para ver cómo encarar una situación en la que mucha gente se enferma de gripe. En comparación con la gripe estacional, lo que diferencia al H1N1, indica Frey, la especialista en enfermedades infecciosas, es "la cantidad de personas que podría verse afectada por no tener inmunidad".
En su informe, el grupo asesor presidencial dijo que era posible que entre 60 y 120 millones de estadounidenses tuvieran síntomas del virus de la gripe porcina y que más de la mitad podría buscar ayuda médica.
Esta primavera, algunas salas de emergencias estuvieron desbordadas por pacientes tosiendo y estornudando que buscaban ser evaluados para ver si tenían H1N1. Esta situación puede hacer que la atención en las salas de emergencia sea menos eficiente para los que la necesitan con mayor urgencia y puede transformar la sala de espera en un excelente lugar para contraer cualquier virus que uno no tenga. Con este problema en mente, Rhode Island Hospital, donde trabaja Murphy, ha identificado una serie de pasos para aislar a los pacientes con síntomas de gripe si los números diarios alcanzan determinados niveles en la sala de emergencia.
En el más extremo de los casos, indica Murphy, los pacientes con síntomas de gripe podrían ser evaluados en un estadio deportivo cerrado local.
Publicado originalmente en AARP Bulletin Today.
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