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Mirko Ilic 

7 Maniobras críticas en la reforma del sistema de salud

Por James S. Toedtman
diciembre 2009

Reforma del sistema de salud: ¿Qué está en juego para los hispanos?

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En toda obra de construcción pesada, encajar las últimas piezas puede resultar la parte más complicada de toda la estructura. Lo mismo sucede con el esfuerzo por reconstruir el tambaleante sistema de salud del país. Encajar las últimas piezas del proyecto de reforma del sistema no será fácil. Toda su estructura ha sido permanentemente sacudida por agendas políticas conflictivas, los crecientes costos de reformas a gran escala y cientos de intereses particulares, fuerzas que todavía están en juego ahora que los legisladores intentan darle conclusión en un histórico proyecto de ley de reforma del sistema de salud.

Sin dudas, los legisladores y el presidente Obama coinciden en la estructura general de la reforma, que contempla expandir la cobertura, imponer regulaciones más estrictas a las compañías de seguro y reducir el período sin cobertura —conocido como “doughnut hole”— para medicamentos recetados. También coinciden en que el costo de no hacer nada es demasiado alto. Pero trabajar en los detalles de tablas actuariales, cálculos de deuda, costos de dispositivos médicos, políticas locales y aspectos económicos de los medicamentos recetados ha demostrado ser absolutamente agobiante. Aquí presentamos algunos de los últimos puntos de tensión en los que demócratas, republicanos, intereses particulares, la Cámara de Representantes y el Senado convergen.

¿Debería existir un plan de seguro de salud dirigido por el gobierno?
¿Cómo pagamos las reformas?
¿Cómo podemos lidiar con el período sin cobertura o “doughnut hole”?
¿Cómo fortalecemos Medicare y cómo controlamos sus costos?
¿Puede hacerse más asequible el seguro para los adultos de 50 a 64 años de edad?
¿Quién enfrenta mandatos? ¿Quién recibe subsidios?
¿Cómo ayudamos a la gente con los costos de los cuidados de largo plazo?


¿Debería existir un plan de seguro de salud dirigido por el gobierno?

El problema: Reducir el costo del seguro y hacer la cobertura más asequible para millones de estadounidenses que no tienen acceso a un seguro a cargo del empleador.

Las propuestas: La gran mayoría de los estadounidenses obtienen su seguro de salud a través de planes de sus empleadores o del gobierno, entre los que se incluyen Medicare, Medicaid y los planes para veteranos. Para el resto —mayormente empleados de pequeñas empresas, los que viven de su propio negocio y personas que carecen de seguro— los legisladores crearían intercambios estatales donde los estadounidenses podrían elegir planes de seguro de entre las compañías privadas que compitieran en su estado. La Cámara de Representantes y muchos senadores también están a favor de crear un plan de seguro dirigido por el gobierno para competir con los planes privados, a fin de reducir los costos de los seguros. El proyecto de ley de la Cámara prevé un único plan público nacional; el del Senado le da, a cada intercambio estatal, la opción de incluir un plan público como alternativa. Otros apoyan la idea de cooperativas estatales a las que la gente se podría asociar para conseguir mejores precios en sus pólizas. Este es el punto más polémico del debate por la reforma, pese a que la Congressional Budget Office (CBO - Oficina de Presupuesto del Congreso) calcula que afecta sólo al dos por ciento de la población.

Los beneficios: El plan público podría reducir los costos de los seguros y extender la disponibilidad de cobertura a un mayor número de ciudadanos.



¿Cómo pagamos las reformas?

El problema: Extender y mejorar la cobertura de salud durante los próximos 10 años costará, aproximadamente, $900.000 millones ($900 billion), y ese costo debe ser pagado sin aumentar el ya elevado y creciente déficit del presupuesto nacional.

Las propuestas: EL proyecto de la Cámara de Representantes prevé un nuevo impuesto del 5,4% para aquellas parejas que ganen más de $1 millón al año. Pero el “impuesto al millonario” no es aceptado por el Senado, cuyos miembros proponen un impuesto a las compañías aseguradoras que ofrezcan coberturas de lujo que cuesten más de $8.500 al año para individuos, y más de $23.000 para familias. Las compañías de seguros argumentan que el impuesto será trasladado al consumidor, lo que resultará en primas más altas. El Senado también quiere aumentar las deducciones de nómina por concepto de Medicare a los individuos que ganen más de $200.000 al año, e imponer gravámenes anuales para los fabricantes de dispositivos médicos y las compañías farmacéuticas.

Los beneficios: El financiamiento adecuado extiende la cobertura de salud a más estadounidenses sin aumentar el déficit. El impuesto sobre los aseguradores podría ayudar a bajar los costos del sistema en general.


¿Cómo podemos lidiar con el período sin cobertura o “doughnut hole”?

El problema: Alrededor del 26% de los beneficiarios de Medicare Parte D se encuentran en el período sin cobertura conocido como “doughnut hole”, donde deben pagar la totalidad del costo de sus medicamentos recetados hasta que sus gastos de bolsillo totalicen, en 2010, $4.550. Sólo el cuatro por ciento logra alcanzar ese punto, cuando la cobertura se reanuda. Estudios realizados muestran que quienes entran en este período ponen en riesgo su salud al dejar de tomar sus medicinas o “estirándolas”, ya sea espaciando más las tomas o reduciendo las dosis.

Las propuestas: La industria farmacéutica ha acordado reducir a la mitad los precios de los medicamentos de marca para quienes caigan en el período sin cobertura, lo que representará ahorros por, al menos, $30.000 millones ($30 billion) durante 10 años. Las propuestas de los demócratas de la Cámara de Representantes han ido más allá, reduciendo el período sin cobertura a lo largo del tiempo hasta eliminarlo completamente para el 2019 y autorizando al gobierno a negociar los precios de los medicamentos de Medicare. Pero eliminar el período sin cobertura es costoso, y el Senado podría oponerse a ese gasto adicional.

Los beneficios: El proyecto de ley del Senado reduciría los gastos de bolsillo en un 50% para quienes se encuentren en el “doughnut hole”; el de la cámara baja iría más allá, reduciendo gradualmente el período sin cobertura hasta eliminarlo por completo.


¿Cómo fortalecemos Medicare y cómo controlamos sus costos?

El problema: Los costos de Medicare están aumentando a un ritmo alarmante y deben ser controlados.

Las propuestas: El aumento del gasto en Medicare para la próxima década sería reducido en alrededor de un tres por ciento. La Cámara de Representantes recortaría $440.000 millones ($440 billion), y el Senado, $420.000 millones ($420 billion). Los ahorros se generarían reduciendo el fraude, el malgasto y las ineficiencias dentro del programa, y haciendo lo propio con los sobrepagos a los planes Medicare Advantage, que ahora cuestan un 14% más que Medicare tradicional. Otros ahorros se lograrían a través de una serie de innovaciones, que van desde pagar a los médicos en función de los resultados de la prácticas realizadas en sus pacientes y no de la cantidad de prácticas, hasta ayudar a los pacientes de Medicare con los cuidados de transición una vez que abandonen el hospital. El Senado también quiere otorgar a una comisión de Medicare autoridad para recortar costos del programa, en tanto que la Cámara autorizaría al gobierno a negociar precios de medicamentos recetados más bajos para el programa.

Los beneficios: Sin recortar los beneficios garantizados, tanto el proyecto de ley del Senado como el de la Cámara de Representantes respaldan la idea de garantizar la solvencia del fondo fiduciario de Medicare por cinco años más. Se incluyen nuevos incentivos para la capacitación de médicos de atención primaria y enfermeros. Los pacientes podrían recibir exámenes preventivos gratuitos.


 
¿Puede hacerse más asequible el seguro para los adultos de 50 a 64 años de edad?

El problema: Muchos estadounidenses adultos mayores que son demasiado jóvenes para Medicare tienen dificultades para conseguir una cobertura porque las compañías de seguros cobran más a medida que la gente envejece —a veces hasta 10 veces más de lo que les cobran a los más jóvenes— y a menudo rechazan a los solicitantes adultos mayores por tener enfermedades anteriores. Un estudio de AARP halló que 7,1 millones de personas de entre 50 y 64 años no tienen seguro, lo que representa un aumento del 36% desde el 2000.

Las propuestas: Bajo el proyecto de ley de la Cámara de Representantes, las aseguradoras podrían cobrarles a las personas mayores no más del doble de lo que les cobran a los clientes más jóvenes, mientras que la propuesta del Senado establece un límite más alto de tres a uno. Las compañías de seguros argumentan que dar cobertura a los estadounidenses adultos mayores, que tienden a presentar mayores problemas de salud, es más caro, y están trabajando duro para mantener una relación más alta. Tanto el proyecto de la Cámara como el del Senado impedirían que las aseguradoras nieguen coberturas debido a enfermedades anteriores y que cobren primas más elevadas en función del estado de salud o del género del solicitante.

Los beneficios: Un límite en la proporción de edad significaría primas más reducidas para el grupo de entre 50 a 64 años, y la imposibilidad de negar cobertura en función del estado de salud o género del solicitante significaría mayor acceso a seguros a un costo razonable.


¿Quién enfrenta mandatos? ¿Quién recibe subsidios?

El problema: Cómo extender cobertura de salud al mayor número posible de estadounidenses.

Las propuestas: Las propuestas de la Cámara de Representantes y del Senado requieren que la gente contrate un seguro de salud, pero quienes no puedan pagar un seguro recibirían subsidios. Las personas que se nieguen a contratar una cobertura serían multadas. El proyecto de ley de la cámara baja extiende Medicaid a más familias de bajos ingresos; las propuestas de ambas cámaras conceden créditos fiscales para ayudar a quienes deban contratar seguros privados en el intercambio de seguros. Ambas propuestas conceden créditos fiscales o subsidios sólo para ciudadanos e inmigrantes legales. El Senado no requeriría que los empleadores concedieran seguros a sus empleados, pero si los empleados son elegibles para recibir subsidios del gobierno, las compañías más grandes serían multadas en caso de no brindar cobertura.

Los beneficios: Ambos proyectos de ley cubrirían a alrededor del 94% de los residentes legales. La cobertura obligatoria podría conducir a primas más bajas, en la medida que gente más joven y sana participara en planes y compartiera el riesgo.


¿Cómo ayudamos a la gente con los costos de los cuidados de largo plazo?

El problema: El gobierno gasta actualmente miles de millones de dólares en la atención de pacientes en hogares de ancianos, quienes preferirán vivir en sus propios hogares o comunidades, pero que no pueden pagar por la ayuda que necesitan para permanecer allí. Los seguros privados de cuidados de largo plazo no han funcionado para mucha gente porque son caros y con frecuencia excluyen a quienes padecen enfermedades anteriores.

Las propuestas: El programa Community Living Assistance Services and Supports (CLASS - Servicios de apoyo y asistencia para vivir en la comunidad), como se conoce este plan, está incluido en los proyectos de ley de ambas cámaras, aunque algunos legisladores y los grupos cabilderos de las compañías aseguradoras se oponen a esos planes. El plan opcional, que ayudaría a cubrir las necesidades de cuidado de largo plazo, sería financiado a través de deducciones de nómina practicadas a los trabajadores. La cobertura proveería pagos en efectivo de hasta $150 diarios para pagar la asistencia para realizar actividades cotidianas esenciales, como bañarse y vestirse. El dinero también podría ser invertido en ayuda como la construcción de una rampa para sillas de ruedas o servicios de cuidado de alivio temporal para familiares proveedores de cuidados. El proyecto de ley del Senado incluye, además, más servicios basados en el hogar y la comunidad, y mayores protecciones legales para los adultos mayores.

Los beneficios: Ambos proyectos de ley ayudarían a familias que proveen cuidados a parientes adultos mayores o discapacitados; el del Senado ofrece más beneficios y protecciones legales. 



Originalmente publicado en AARP Bulletin Today.

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