Prestación de cuidado: Para manejar
el estrés cuando se presta cuidado
Publicado originalmente en el sitio en Internet
AARP.org
Cuando presta cuidado, usted puede
controlar el estrés y mejorar
su salud física y mental. Esta hoja informativa explica, de
manera constructiva, la importancia de controlar el estrés cuando
presta cuidado y describe las habilidades necesarias para enfrentar
problemas que, en casos similares, han ayudado a otras personas.
Lo que usted debe saber:
Se siente culpable y frustrado
porque
piensa que no está haciendo
lo suficiente. No recuerda la última vez que durmió una noche completa
sin recibir una llamada de su padre, o no puede tolerar lo que le está sucediendo
a su madre. Prestar cuidado a sus padres ha puesto en suspenso su vida
social, intelectual y laboral. Se siente molesto porque sus esfuerzos
no parecen ser reconocidos. Sus hermanos lo critican e interfieren,
o no se involucran lo suficiente. Su familia no ayuda con los quehaceres
de la casa.
Un estudio reciente de la Alianza nacional
para la prestación de
cuidado (National Alliance for Caregiving) y de AARP, ha dado como resultado que más de la mitad de los que prestan cuidado a sus
padres (y uno de cada cuatro que presta cualquier tipo de cuidado)
sufren estrés y tensión. Esto es muy preocupante, ya que el estrés
prolongado puede tener graves consecuencias, físicas y emocionales.
Lo que usted puede hacer:
Cuando se presta cuidado a otros, cuidarse a sí mismo y satisfacer
las propias necesidades es como hacerle mantenimiento preventivo al
auto. Es importante mantenerse en forma siempre. Hay algunas
cosas que puede hacer para cultivarse, lidiar con el estrés y mejorar
su bienestar.
-
Cuide su salud
-
Tome
alimentos nutritivos. Engríase,
pero no se deje ganar por la necesidad de comer dulces ocasionada por
el estrés, ni abuse del alcohol.
-
Duerma lo suficiente. Si
lo despiertan a mitad de la noche, intente hacer siestas durante
el día
para compensar la falta de sueño.
-
Hágase controles médicos
periódicamente.
-
Ejercítese. Deberá buscar quién
se ocupe de prestar cuidado mientras hace una caminata o asiste a una
sesión de ejercicios.
-
Si tiene
algún síntoma de depresión (tristeza
extrema, problemas de concentración, apatía, desesperanza, pensamientos
sobre la muerte), acuda inmediatamente a un médico. La depresión
es una enfermedad que debe ser tratada.
Mantenga o establezca relaciones sociales. Es probable que requiera
de planificación anticipada, pero vale la pena. La soledad incrementa
el estrés, en tanto que divertirse, reír y concentrarse en cosas que
no sean sus problemas, le ayudará a mantener el equilibrio emocional.
Esto será útil para usted y finalmente hará que preste mejor cuidado.
Para conseguir ayuda, recurra a sus amigos, a los amigos de sus
padres y a sus familiares. Haga una lista de las tareas en las
que necesita ayuda y pregúntele a sus amigos y parientes si podrían
contribuir de manera habitual, o en todo caso, ocasionalmente. No
se olvide de aquellos que viven lejos de sus padres, pues siempre
pueden ayudar de alguna manera. Tome en cuenta a su cónyuge, hijos,
hermanos, tías, tíos, nietos y demás parientes, incluyendo a los
parientes por afinidad y a los parientes políticos. No se olvide
de los amigos de sus padres. Los amigos, vecinos y las personas que
pertenecen a grupos de filiación religiosa, o clubes, también podrían
prestar ayuda.
Los que se ofrecen para ayudar pueden
realizar tareas domésticas: hacer compras, cocinar, limpiar, cortar el césped, o realizar reparaciones
menores. Quizás puedan llevar a sus padres a las citas con el médico,
o recoger sus medicinas. Asimismo, pueden hacer llamadas o buscar en
Internet para averiguar sobre servicios requeridos. Otros podrían darle
un respiro a usted, al quedarse con su padre mientras se distrae un
rato.
Use los recursos de la comunidad:
-
administrador de cuidados geriátricos
-
auxiliares de cuidado en el hogar
-
servicios de comidas, o compras a domicilio
-
servicios de cuidado diurno para adultos
-
servicios de información y referencias
-
voluntarios y/o personal de organizaciones
de filiación religiosa, o grupos cívicos.
Consiga apoyo para usted
Algunas investigaciones sugieren
que
si reprime sus sentimientos puede afectar su sistema inmunológico y terminar sufriendo una enfermedad
física. Hable con sus amigos y familiares sobre las recompensas
y desafíos que resultan de la prestación de cuidado. Comparta
sus experiencias con colegas que se encuentren en situaciones similares.
Trate de encontrar tiempo para usted mismo a
fin de liberarse del estrés cuando éste se acumule. Haga algo que disfrute, tal como,
leer, caminar, o escuchar música. Algunas personas encuentran que es útil
meditar, o utilizar técnicas de relajación, tales como, respirar hondo
o imaginarse que uno se encuentra en algún lugar que lo hace sentir
feliz y tranquilo. ¡Trátese con cariño!
Ponga en orden todo lo que pueda:
-
Establezca prioridades
y metas
realistas.
-
Haga una lista de
lo que se necesita hacer y empiece por lo más importante.
-
Organice
su día para sacar
el máximo provecho de la ayuda externa.
-
Impóngase
un ritmo. No sobrecargue
sus días al punto de agotamiento.
-
Establezca
límites. Aprenda
a decir "no", incluso a sus padres.
Enfrente sus sentimientos negativos de manera constructiva
Si siente resentimiento, intente pensar en la manera de cambiar
las cosas.
Identifique el ciclo ira-culpa-ira y
salga de él de inmediato
al perdonarse por estar disgustado.
Tome distancia de la situación, averigüe que fue lo que le
disgustó y decida la manera de reaccionar ante eso la próxima vez.
Concéntrese en los aspectos positivos de la situación.
Convoque a una reunión familiar para
resolver los conflictos con sus hermanos y demás parientes.
Siéntase bien sobre sus logros como prestador de cuidado.
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