Cuando la jubilación no alcanza a
cubrir las expectativas
POR Teresa Burney
Consuela Alamia y su esposo tenían planeado poder
jubilarse felices y juntos. De modo que al cumplir 61 años, esta mujer
nacida en Houston, Texas, renunció a su empleo. Su esposo esperaba con
ansiedad poder jubilarse pronto también, pero inesperadamente, falleció.
"Él era el sostén económico", dice Alamia. "De
repente, me encontré sin ingresos y sólo tenía un pequeño ahorro [luego
de criar cuatro hijos]. El poco dinero que tenía se estaba agotando".
Tenía que conseguir trabajo y volver con su antiguo
empleador no le resultaba factible ya que las oficinas quedaban a unas
agotadoras 30 millas de distancia en automóvil.
Entonces se enteró del Programa de empleo para
personas mayores en servicio a la comunidad de la Fundación AARP (AARP
Foundation's Senior
Community Service Employment Program - SCSEP) diseñado para
personas de bajos ingresos. Haciendo uso de dotaciones financieras del
Departamento de trabajo de los Estados Unidos (U.S. Department of
Labor), SCSEP emplea a las personas en trabajos temporales, por
horas, en organizaciones públicas y sin fines de lucro donde reciben
capacitación. La misión del programa es aprovechar esta capacitación
y experiencia laboral para hallar empleos a tiempo completo.
"Es una situación en la cual se benefician todos,
no sólo los inscritos sino también la comunidad," comenta Jim
Seith, director nacional de AARP, SCSEP. "Hacemos uso de financiación
del gobierno federal. Con estos fondos capacitamos personas, a quienes
brindamos nueva experiencia laboral y al mismo tiempo, ofrecemos alrededor
de ocho millones de horas al año en servicios a la comunidad gratuitos
en todo el país".
| ‘AARP realmente se ocupa de hacer
su trabajo…me pusieron a trabajar de nuevo’ |
A la señora Alamia se le asignó un empleo por horas
como recepcionista en un centro para grupos sin fines de lucro, mientras
buscaba empleo a tiempo completo y actualizaba sus aptitudes para hacerlo.
Mientras trabajaba en el centro, encontró un empleo
como directora de recursos para un centro de jubilados. Ahora, Consuela
Alamia planifica actividades y presentaciones en ese lugar.
"Es divertido", comenta Alamia sobre su trabajo.
"Uno logra conocer más a la gente. He aprendido mucho sobre las personas
mayores".
Como Alamia hay muchos más que, aún en edad de
jubilarse, se ven en la necesidad de continuar trabajando.
La caída de la bolsa de valores obligó a muchas
personas a no jubilarse, por el momento. Aquellos que ya lo habían hecho,
contando con los ingresos de las inversiones que hoy ya no son suficientes,
se encontraron nuevamente en el mercado laboral.
"Recibimos personas que no han podido encontrar
empleo durante un año o más", dice Joyce Dumin, la directora de relaciones
corporativas de SCSEP. Muchos son demasiado jóvenes para recibir beneficios
del Seguro social. Algunos pertenecen a la "generación intermedia",
manteniendo hijos que van a la universidad y a sus propios padres, al
mismo tiempo.
Para acceder a un trabajo de capacitación a medio
tiempo a través del Programa de empleo para personas mayores, las personas
deben tener 55 años o más y contar con un ingreso no mayor al 125 por
ciento por encima del nivel
de pobreza. "El ingreso que proviene de fondos de jubilación, como
el 401(k) y otras fuentes, no se incluye en este cálculo", comenta Dumin.
"Aún si piensa que no cumple con los requisitos,
lo invitamos a visitar una oficina de AARP, SCSEP", dice Seith. Aunque
los cupos para capacitación sólo están disponibles para quienes cumplen
con los requisitos, los directores locales del programa tienen, por
lo general, información sobre otras vacantes de empleo. "El año pasado,
varios miles de personas que no cumplían con los requisitos de ingresos,
recibieron ayuda de todos modos", agrega Seith.
La Fundación AARP opera el programa en 94 instalaciones,
en 31 estados y en Puerto Rico. Muchas oficinas en todo el país cuentan,
por lo menos, con un empleado bilingüe entre su personal.
"La gente llega con los ánimos por el suelo" dice
Dumin. "Cuando consiguen trabajo, pasan a ser personas diferentes".
Elizabeth y Luis Cruz, de Puerto Rico, estaban
visitando Orlando, Florida, por el nacimiento de un nieto, cuando se
enteraron del programa. Antes de lo esperado, estaban trabajando nuevamente.
Elizabeth, de 58 años, que tenía experiencia como
asistente de enfermería en Puerto Rico, encontró empleo a tiempo completo
trabajando con pacientes enfermos de Alzheimer. Luis, de 67 años, conductor
de taxi retirado, no estaba buscando trabajo en realidad. Aún así, la
organización se lo encontró como conductor en el aeropuerto internacional
de Orlando.
"AARP realmente se ocupa de hacer su trabajo,"
comentó. "Me pusieron a trabajar de nuevo. Estoy feliz y mi esposa también
está contenta".
Johnny Hopkins estaba a punto de darse por vencido
cuando descubrió el programa de AARP, SCSEP. Aunque Hopkins de 64 años
y oriundo de Houston, Texas, tenía décadas de experiencia en administración
de almacenes y en la operación de maquinarias pesadas, nadie lo contrataba.
Le falta un brazo.
"Eduqué tres hijos y los envié a la universidad,"
dice Hopkins. "He hecho todo lo que he debido hacer en mi vida y lo
hice siempre con un solo brazo. A pesar de lo que creen los empleadores,
no me considero discapacitado. Cuando uno llega a esta edad es difícil
encontrar a alguien que lo contrate, que lo acepte", explica Hopkins.
"Dicen que no discriminan, pero no es verdad".
Poco tiempo después de ser aceptado por AARP, SCSEP,
Hopkins volvió a trabajar a tiempo completo en el depósito de un mayorista
de accesorios. "Me dieron la oportunidad de encontrar otro gran empleo",
comenta Hopkins respecto al programa.
El año pasado, más de la mitad de 7,000 personas
que reunían los requisitos necesarios para recibir la asistencia del
programa de la Fundación AARP, SCSEP, encontraron trabajo a tiempo completo
y otras 10,000 recibieron servicios directos o referencias.
Revise algunos de los otros programas
de AARP disponibles.
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