Criando a los hijos de nuestros hijos
POR Ana Figueroa
Tras años de trabajo y ahorros, Ella Holguín y su marido lograron
construir una casa sobre cuatro hectáreas, con piscina y caballos para
sus nietos.
A los 66 años, la vida de Ella Holguín cambió.
En el lapso de un año,
murió su marido y su nuera, una mujer alcohólica, abandonó a su hijo
Joseph, dejándolo al cuidado de tres niños pequeños. Para evitar que
su nuera reclamara la custodia de los niños, Holguín puso de
lado su tristeza, para ayudar a su hijo. Tras ganar la batalla legal,
Joseph se enfermó y
tuvo que mudarse a casa de su madre con los pequeños.
A los pocos meses, Joseph falleció.
De un día para otro, Holguín se convirtió en la única persona al cuidado
de sus nietos. Dos niñas y un niño, que en ese entonces tenían 10,
ocho y seis años respectivamente.
"Ni siquiera tuve tiempo de llorar la pérdida
de mi hijo. Mis nietos eran la prioridad, pues le había prometido a
Joseph cuidar de ellos",
cuenta Holguín. Un compromiso en el que fallaría.
Más problemas no tardaron en llegar. Holguín,
que acababa de cubrir los gastos de dos funerales, se atrasó con los
pagos de la hipoteca. Perdió la casa de sus sueños y tuvo que mudarse
con los niños a una
casa pequeña en la zona sur de Tucson.
"Ocasionalmente, se presentaba mi nuera, totalmente intoxicada, a
buscar a los niños. El distrito escolar me exigía obtener la custodia
legal de los niños, pero no cumplía con los requisitos para conseguir
asesoría legal gratuita y no podía pagar un abogado".
Afortunadamente, un vecino le sugirió recurrir al Centro familiar
de educación y recursos de información sobre parentesco y adopción
(Kinship and Adoption Resource & Education Family Center,
K.A.R.E.), una organización sin fines de lucro y local que provee asistencia
a los abuelos que crían nietos. K.A.R.E. ayudó a Holguín a obtener
la custodia legal de sus nietos y brindó orientación al menor, que
estaba teniendo problemas en la escuela. "Incluso gestionaron una subvención
financiera que me ayudó a pagar la reparación de las tuberías de mi
hogar que estaban goteando", cuenta Holguín.
| ‘Muchas fuentes de financiamiento
toman como referencia los ingresos de los niños y no los
ingresos de los abuelos’ |
Las reuniones periódicas de grupos de apoyo organizadas
por el Centro le resultaron muy valiosas. "No sabía que había otras
personas en mi situación". En efecto, Holguín no está sola. En Estados
Unidos hay más de dos millones y medio de abuelos que crían a nietos
menores de 18 años, y el censo más reciente indica que el 22.5 por
ciento de todos los niños que viven con sus abuelos en este país son
hispanos.
La importancia de sentirse asistidos
Amy Goyer coordinadora del Centro de información
para abuelos de AARP (Grandparent Information Center, GIC)
sostiene, "En general,
los abuelos que no forman parte de un grupo de apoyo están muy aislados.
Los abuelos que hablan español y que no forman parte de un grupo de
apoyo, están aún más aislados. No saben que existe ayuda a su
disposición y por ello no la solicitan". El GIC, que ha cumplido diez
años, recientemente organizó una serie de sesiones para analizar los
problemas que enfrentan estos abuelos hispanos.
Las razones por las cuales tantos abuelos
de todas las procedencias socioculturales, se convierten en padres
de los hijos de sus hijos,
son infinitas. Las causas incluyen, divorcio, muerte, abandono,
VIH-SIDA, consumo de drogas, enfermedades mentales, embarazo de las
hijas adolescentes, cárcel de los padres y violencia doméstica, dice
Goyer. Sin embargo, las leyes, que varían de un estado a otro y especialmente
las barreras de idioma, entorpecen el camino hacia el descubrimiento
de los recursos disponibles. "La confusión que existe, respecto a los
beneficios a que pueden tener derecho los abuelos, es un gran problema.
Muchas fuentes de financiamiento toman como referencia los ingresos
de los niños y no los ingresos de los abuelos. A veces, los niños tiene
derecho a ciertos beneficios, como seguro de salud del estado, y los
abuelos ni se enteran", señala Goyer. "Además muchos hispanos creen
que si ellos, o sus nietos, no están legalmente en el país, no tienen
derecho a estos servicios", agrega Goyer, al señalar una equivocación
muy común y costosa.
Además de K.A.R.E. y programa nacional GIC de AARP, existen otros
como RAÍCES, un Consejo de adultos mayores de habla hispana (Spanish
Speaking Elderly Council) de la ciudad de Nueva York. Los seis
centros para adultos de RAÍCES ofrecen talleres educativos y actividades
para los abuelos que crían a sus nietos. Los usuarios de RAÍCES son
en su mayoría de Puerto Rico, República Dominicana, Centroamérica y
Sudamérica. Además, la mayor parte de estos abuelos no tienen la custodia
legal de los niños. Dice Suyapa Blanco, directora de uno de los programas, "Nuestros
abuelos no quieren acudir a los tribunales, a pesar que los alentamos
a solicitar y acceder a estos servicios. Simplemente tienen temor que
el gobierno les quite a los niños. En muchos casos, eso impide que
reciban beneficios a los que tienen derecho y en consecuencia, muchas
de nuestras familias, apenas sobreviven con los beneficios del Seguro
social de los abuelos".
Blanco señala que su comunidad se beneficiaría
con mayor información
en español. Sin embargo, también enfrentan otros
problemas no previstos: "Un gran problema es cómo hablar sobre sexo
a sus nietos. Claramente es algo a lo que no están acostumbrados a
hacer. Por ello, junto con la Coalición de abuelos de Brooklyn, estamos
realizando talleres sobre educación sexual para adolescentes".
Entre lo que Blanco desea que ocurra para
mejorar las cosas está,
en primer lugar, el cambio de actitud de la sociedad. "Los abuelos
que están luchando para criar a sus nietos deben ser reconocidos por
hacerlo. Están renunciando a sus años de jubilación para cuidar a los
niños, luego de haber criado a sus propios hijos. La actitud de la
comunidad hispana es que son responsables de la crianza porque son
su propia familia. La sociedad debe valorar este compromiso y no hacerles
la vida más difícil".
Ella Holguín, se dedica ahora a ayudar a sus nietos a desarrollar
sus aptitudes sociales. "Me preocupa la falta de una figura paterna
para mi nieto. El otro día lo llevé al parque a jugar baloncesto, pero
no fui de mucha ayuda", ríe Holguín.
"A veces me preocupa que mis nietos se avergüencen de mí cuando los
recojo de la escuela, pues no soy tan joven como los otros padres.
Les he hablado de esto y me contestan, 'Ay abuelita, estamos tan orgullosos
de ti' y me toman de la mano".
Agrega Holguín, "He perdido a mi esposo, a mi hijo y mi casa, pero
tengo a mis nietos. Hemos empezado juntos una nueva vida. Han madurado
mucho en los últimos dos años. No me dejan ir sola a ninguna parte,
ni siquiera a la tienda cercana. Pegan un salto y me dicen, '¡Abuelita,
te acompañamos!'. A veces pienso que están empezando a cuidar de mí".
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