AARP Segunda Juventud - La publicación hispana de mayor relevancia para las personas de 50 años o más
Bienvenidoenglishespañol
Home
games
cocina
presence
rx drugs
seguro social
trends
health
Finance
travel
deportes
entertainment
contact us
AARP Segunda Juventud Servicios de lector’a
AARP en español
AARP Puerto Rico

 

PUBLICIDAD

 



 

Elecciónes 2006
Política de AARP respecto del Seguro Social



septiembre 2006

Informe Especial: Elecciónes 2006

» volver al artículo
» Guía del votante
» Política de AARP respecto de la reforma del sistema de cuidado de la salud
» Política de AARP respecto del cuidado de largo plazo
» Política de AARP respecto de Medicare
»

Política de AARP respecto de la seguridad en la jubilacion (IRAs)

La solvencia del Seguro Social
Cuentas individuales
¿Quiénes se verían perjudicados?

Si bien una jubilación fuerte se apoya sobre cuatro pilares —el Seguro Social, pensiones y ahorros, ganancias y seguro de salud—, el Seguro Social sigue siendo el más importante de ellos para la mayoría de las personas.

Seis de cada diez beneficiarios reciben, hoy, más de la mitad de sus ingresos del Seguro Social.
Nueve de cada diez individuos mayores de 65 años reciben los beneficios del Seguro Social.
Entre las familias pobres cuyos integrantes han alcanzado la edad de jubilación, el Seguro Social es, prácticamente, la única fuente de ingresos.
El Seguro Social juega un rol fundamental reduciendo la pobreza entre las personas de edad avanzada, particularmente mujeres y minorías. La mitad de los estadounidenses de edad avanzada estarían inmersos en la pobreza si no contaran con el Seguro Social.
El Seguro Social brinda beneficios garantizados, ajustados por inflación, que usted no puede sobrevivir.

El Seguro Social no está en crisis, aunque sí enfrenta un déficit de largo plazo. Sin implementar ningún cambio, el Seguro Social estará en condiciones de pagar la totalidad de los beneficios hasta 2040. Inclusive después de 2040, la recaudación fiscal será suficiente para pagar alrededor del 70 por ciento de los beneficios durante las décadas venideras. Pero eso no es suficientemente bueno para los futuros jubilados. Debemos reestablecer la solvencia del Seguro Social en el largo plazo.
 
Solvencia del Seguro Social
Para que el Seguro Social permanezca sólido para las generaciones futuras deben realizarse algunos ajustes para garantizar su solvencia en el largo plazo. Las opciones generalmente cuadran en tres categorías:

1. La reducción de beneficios (un ejemplo de esto sería modificar la fórmula empleada para el cálculo de los beneficios).
2. La potenciación de la recaudación (un ejemplo sería bajar el límite del salario mínimo no imponible).
3. El aumento del retorno sobre inversiones en fondos de fideicomiso (por ejemplo, contratar administradores de dinero profesionales para diversificar este tipo de inversiones por parte del Seguro Social).
 
AARP cree que cualquier paquete de medidas tendientes a recuperar la solvencia del Seguro Social debería:

mantener el Seguro Social como programa estable de beneficios definidos que brinde beneficios garantizados de por vida a todo aquél que haya contribuido con el sistema y reúna los requisitos establecidos para acceder a los mismos;
mantener beneficios que protejan a los trabajadores y a sus familias de salarios perdidos por fallecimiento, discapacidad y/o retiro;
mantener una relación entre los ingresos del trabajador como parte integrante de la fuerza activa o laboral y el tiempo que integró dicha fuerza, y los beneficios del trabajador durante su jubilación;
lograr una participación universal;
mantener la integridad y equidad financiera del sistema exigiendo contribuciones tanto a empleadores como a empleados;
mantener una fórmula progresiva para el cálculo de beneficios que vaya reemplazando una porción cada vez más importante de las ganancias de trabajadores que perciben bajos salarios;
continuar ajustando los beneficios anualmente para mantener el ritmo de la inflación;
mantener un adecuado beneficio por jubilación temprana.

volver al comienzo

Las cuentas individuales
Hay quienes sugieren que las cuentas individuales deberían ser parte del Seguro Social. Existen dos principales enfoques al respecto:

Las cuentas de capitalización (“add-ons”, en inglés): Cuentas diseñadas para complementar el Seguro Social o “aumentar” sus beneficios. Estas cuentas son financiadas con dinero nuevo, dinero no asignado actualmente al Seguro Social, y no tienen incidencia en la solvencia del Seguro Social. Aun así, necesitaríamos solucionar el déficit. AARP está a favor de las cuentas de capitalización.
Las cuentas de reparto (“carve-outs”, en inglés): Cuentas creadas a partir de la derivación o redireccionamiento de parte de los impuestos que actualmente están destinados a solventar los beneficios del Seguro Social. Más que mejorar el Seguro Social, estas cuentas empeoran su solvencia y aumentan la necesidad de reducir los beneficios y de que el gobierno contraiga nueva deuda o aumente los impuestos. AARP se opone a cualquier cuenta de reparto.

volver al comienzo

¿Quiénes se verían perjudicados por las cuentas de reparto?
Quienes perciben bajos salarios, predominantemente mujeres y minorías, para quienes los beneficios del Seguro Social representan una proporción de sus ganancias pre jubilatorias mayor que para los que perciben salarios promedio o altos, y tendrían, consecuentemente, menos para invertir.
Quienes registran bajos ingresos, que tienen menos para invertir y están menos capacitados para absorber riesgos. (Los trabajadores de menores ingresos ya se encuentran en desventaja porque sus menores ganancias significan pensiones menores).
Muchas mujeres, que serían aventajadas porque viven por más tiempo y se encuentran especialmente protegidas por la garantía de por vida del Seguro Social de ajustes anuales por costo de vida. Ellas también tienden a percibir menores ganancias y a estar más años apartadas de la fuerza laboral activa, por lo que probablemente terminarían con menos dinero en sus cuentas de ahorro individuales. A partir del hecho de que esas cuentas serían propiedad individual de cada particular, las mujeres podrían perder, también, importantes derechos respecto de los beneficios de sus cónyuges, particularmente en caso de divorcio.
Personas con discapacidades, porque los trabajadores que se tornen discapacitados a temprana edad recibirían un beneficio de por vida menor debido a que no tendrían tiempo para acumular suficiente dinero en su cuenta individual.
Afronorteamericanos, quienes perderían algunas de las protecciones vitales que brinda el Seguro Social, incluyendo los beneficios por discapacidad y supervivencia. Por ejemplo, si bien los afronorteamericanos representan el 12 por ciento de la población, constituyen el 18 por ciento de los trabajadores que reciben beneficios por discapacidad del Seguro Social; sus hijos materializan el 21 por ciento de quienes reciben beneficios como hijo de trabajador discapacitado. 
Los beneficios para cónyuges sobrevivientes podrían verse comprometidos. Casi cinco (4,9) millones de viudas y viudos reciben beneficios porque ha fallecido un trabajador. Muchas cuentas individuales se tornarían muy pequeñas para compensar la pérdida de beneficios garantizados, particularmente si el trabajador muere a temprana edad.

Los jóvenes trabajadores de hoy día tendrían que pagar dos veces: una, por sus propios beneficios; y otra, por los de personas que ya los están recibiendo o se encuentran próximos a recibirlos. Derivar apenas un 2 por ciento de la actual recaudación en concepto de cargas sociales podría costar $1 millón de millones a lo largo de los años.


AARP cree que los beneficios del Seguro Social para generaciones futuras deberían seguir estando garantizados, protegidos contra la inflación y durar toda la vida. Nos oponemos a reemplazar cualquier porción de los beneficios garantizados del Seguro Social con cuentas individuales. En lugar de ello, AARP está a favor de las cuentas de capitalización. Las medidas tendientes a incrementar los ahorros particulares para la jubilación deberían ser fomentadas, pero como un complemento de los beneficios garantizados del Seguro Social y no como una alternativa a los mismos.



Antes de ir a las urnas en noviembre, por favor lea las guías de políticas de AARP para poder entender mejor la posición de AARP en estos asuntos clave, y el porque asume esa postura.

volver al comienzo


 
 





Conozca al embajador


Jorge Ramos

¡Reporte el fraude! Ayude a  AARP a monitorear los seminarios sobre inversiones.  
más »

Prepárese para cuidar a sus seres queridos: Una guía de planificación  cortesía de AARP Foundation.
más »


AARP está reuniendo a particulares, políticos y líderes de empresas para lograr un cambio social positivo.
más »



Inscríbase

Inscríbase gratis al Boletín mensual de AARP Segunda Juventud.org

 
PUBLICIDAD


www.aarp.org | contáctenos | política de privacidad
copyright 2009, AARP. Todos los derechos reservados.