Hace casi una década, Claudia, una joven mujer mexicana, renunció a su trabajo en el negocio de la familia, se despidió con lágrimas de sus familiares en el polvoriento pueblo fronterizo de Reynosa y se fue a Estados Unidos. Ella cruzó al vecino Texas con un pase temporal que le permitía quedarse durante el fin de semana.
Claudia nunca regresó. Desde ese entonces, se casó, tuvo hijos, pero aún vive aquí como ilegal.
Desesperada por obtener residencia permanente en Estados Unidos, Claudia – que pidió que su nombre completo se mantuviera en secreto – encontró a un autodenominado consultor sobre inmigración y le pagó $1,300 para llenar unos documentos.
En febrero, la oficina del fiscal general de Texas acusó a esa consultora, Ruth Thomas de Weslaco y a otros dos más, de estafa en agravio de Claudia y de otros cientos de inmigrantes que habían pagado por servicios que nunca recibieron.
El fiscal general del estado advierte a los inmigrantes que lo peor aún puede venir.
Aprovechándose de la propuesta de reforma de inmigración del presidente Bush anunciada en enero, han aparecido expertos fraudulentos sobre inmigración en fachadas de negocios, o que van de puerta en puerta en comunidades de inmigrantes de toda la nación, que ofrecen ayuda a los residentes extranjeros para presentarse a un programa que, tal vez, nunca logre la aprobación del Congreso.
Desde enero, abogados especialistas en inmigración y defensores de las comunidades afirman que docenas de inmigrantes en estados tales como Arizona, California, Colorado, Nueva York y Texas, han sido solicitados o estafados por presuntos consultores sobre inmigración.
En algunos casos, estos engañosos expertos se presentan como abogados certificados en inmigración y cobran tarifas exorbitantes para preparar solicitudes para programas de inmigración que no existen, o para los que sus clientes no cumplen con los requisitos, tal como asilo.
“No hay leyes al respecto … nada a donde presentarse”, dice Palma Yanni, presidente de la American Immigration Lawyers Association. “Ahora mismo vemos a estafadores que toman el dinero de la gente diciéndoles que los están presentando a algo que no existe”.
Bajo el plan de Bush, a millones de inmigrantes ilegales se les otorgaría estatus legal como trabajadores temporales. Además, Bush dice que está a favor de aumentar la cantidad de residencias permanentes que se otorgan cada año a los inmigrantes.
Kathryn Leonard, una fiscal general asistente de Arizona, sostiene que las denuncias de estafas contra inmigrantes son “sólo la punta del iceberg”, debido a que muchas personas engañadas no presentan denuncias por temor a ser deportadas.