Alerta al consumidor…
Poción milagrosa contra el envejecimiento
Por Sid Kirchheimer
noviembre 2006
El año pasado, los estadounidenses gastaron más de 20 mil millones de dólares en diferentes productos contra el envejecimiento. He aquí el engaño: En un periodo de cinco meses, 40 mil personas presentaron quejas a la FTC luego de que un vendedor por correo electrónico prometiera que sus píldoras con “hormonas para el crecimiento humano”, a un precio de 80 dólares mensuales, permitirían el crecimiento de pelo, eliminarían las arrugas, aumentarían la masa muscular, provocarían la pérdida de peso y, por lo demás, detendrían o revertirían el proceso de envejecimiento.
“Compramos algunas muestras y las analizamos”, dice Steven M. Wernikoff, abogado de la FTC, quien el verano pasado presentó una demanda contra el vendedor por correo electrónico y empresario de Florida, Creaghan Harry. “Nuestros expertos sostienen que no hay un problema de seguridad, debido a que no hay HGH (hormonas para el crecimiento humano) en las píldoras. Cualquier persona toma más hormonas para el crecimiento humano al comer un bistec”.
Sin embargo, aún cuando el producto de Harry, Supreme Formula HGH and Youthful Vigor HGH, contuviera hormonas para el crecimiento humano, tenga en cuenta lo siguiente: cuando se toma en forma de píldoras, a diferencia de una inyección, las HGH son inútiles, pues se degradan antes de llegar al torrente sanguíneo debido a las enzimas del intestino, afirma Marc R. Blackman, M.D., doctor en medicina del National Center for Complementary and Alternative Medicine.
“No puedo afirmar categóricamente que las HGH, u otros productos contra el envejecimiento que se venden en internet, son seguros”, dice Blackman. “Lo que sí puedo sostener es que son perjudiciales para su billetera”.
A la fecha, no hay “absolutamente ninguna evidencia científica que ningún producto disponible comercialmente detendrá o revertirá el proceso de envejecimiento”, agrega Thomas Perls, M.D., doctor en medicina de Boston University School of Medicine y director del estudio más amplio sobre personas de, por lo menos, cien años de edad.
Tan solo pregunte a Debra Scheufler, que estima se gastó mil dólares en cremas para la piel que se anunciaban como “desafiantes del envejecimiento”, incluyendo varios potes de Crème de la Mer, de 120 dólares la onza, que es una marca de Estée Lauder pregonada en su sitio en internet como “milagrosa” y cuya habilidad para mejorar la piel “desafía las leyes de la naturaleza”.
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“No me eliminó ninguna arruga, ni tampoco hizo algo para mejorar mi piel”, dice Scheufler, de 48 años y residente de San Diego. “De hecho, obstruyó mis poros y puso mi piel más áspera”. En enero pasado, ella presentó una demanda, reclamando publicidad engañosa, contra Estée Lauder y dos tiendas por departamentos. Algunos meses después, una mujer de Florida presentó una demanda similar.
Janet Bartucci, portavoz de las compañías Estée Lauder, se rehusó a hacer comentarios al respecto debido a que las dos demandas todavía se encuentran en proceso. “Sin embargo”, dijo, “respaldamos los beneficios para el cuidado de la piel que aducen los productos”.
La FDA no controla a los productos que se venden sin receta médica y los comerciantes no tienen que probar su eficacia. Solamente se trata de la precaución del comprador, dice Perls.
El abogado Wernikoff señala otra amenaza creciente para aquellos que compran productos a través de internet: el riesgo de robo de la información sobre la identidad personal.
“Cuando provee los datos de su tarjeta de crédito, definitivamente corre el riesgo de que le suceda algo nefasto a su cuenta”, dice.
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