AARP Segunda Juventud - La publicación hispana de mayor relevancia para las personas de 50 años o más
Bienvenidoenglishespañol
Home
games
cocina
presence
rx drugs
seguro social
trends
health
Finance
travel
deportes
entertainment
contact us
AARP Segunda Juventud Servicios de lector’a
AARP en español
AARP Puerto Rico

 

PUBLICIDAD

 



Foto: Chip Somodevilla/Getty Images/AARP Bulletin Today 

Señor Presidente, ¿y ahora, qué?
Los estadounidenses mayores de 50 se preguntan cómo abordará Obama los problemas que los afectan.

Por Tamara Lytle
noviembre 2008

Se han escuchado nuestras voces (noviembre 2008)

Entrevista a Barack Obama (otoño 2008)

Sondeo AARP: El impacto de mi voto (otoño 2008)

Declaración de Bill Novelli, director ejecutivo de AARP

Dividimos perdemos

Más en Actualidad

Desde los sueldos hasta los impuestos y desde el cuidado de la salud hasta los ahorros para la jubilación, los estadounidenses mayores sentirán el impacto del novato en Washington cuando Barack Obama asuma la presidencia.

Como candidato, Obama hizo una cantidad de promesas que afectarían especialmente a las personas mayores de 50 años. Pero, como presidente, podría tener problemas para financiar esas promesas debido al desesperante estado actual de la economía.

“El país está en quiebra —explica Larry Sabato, director del Centro para Políticas de University of Virginia—. Dudo que la gente entienda la magnitud de la quiebra. Van a estar muy disconformes. Obama no podrá hacer lo que prometió, porque no hay dinero”.

La plataforma de Obama incluía muchos asuntos de especial importancia para los votantes mayores de 50 años; sobre todo, asuntos relativos a la economía y la salud. Dijo que:

eliminaría el impuesto sobre la renta para los más de siete millones de adultos mayores que ganaran menos de $50.000 al año.
agregaría, para los ingresos superiores a los $250.000, un impuesto sobre la nómina que se derivaría al Seguro Social, para ayudar a reforzar el programa de jubilación.
establecería un programa nacional de seguros de salud para que aquellas personas que no pudieran obtener cuidados a través de los empleadores y aquellas con afecciones médicas preexistentes pudieran comprar una cobertura de salud privada. Obama lo pagaría al cancelar el recorte fiscal del 2001 para las personas que ganaran más de $200.000 al año.
permitiría retirar, sin pagar multa, hasta $10.000 de las cuentas 401(k) e IRA en los años fiscales 2008 y 2009, lo que serviría para que los estadounidenses mayores no tengan que liquidar bienes durante las caídas del mercado financiero.

Después de ocho años de gobierno republicano, los demócratas están ansiosos por definir sus prioridades de gastos, incluso aquellas respaldadas por Obama. El líder del partido mayoritario en la Cámara de Representantes, Steny Hoyer (demócrata de Maryland), tiene una lista detallada: un paquete de medidas para la creación de empleo, mejoras al Seguro Social y Medicare, y ayuda para que las familias puedan evitar una ejecución hipotecaria.

"El país está en quiebra. Obama no podrá hacer lo que prometió, porque no hay dinero".—Larry Sabato, director del Centro para Políticas de University of Virginia
“Con sus votos, los estadounidenses pusieron en evidencia que quieren dejar en el pasado estos últimos ocho años y unirse como nación para escribir un nuevo y esperanzador capítulo para nuestro país”, afirma Hoyer.

Pero debido al colapso hipotecario, las preocupaciones financieras mundiales y el déficit presupuestario federal, los asuntos económicos seguramente serán la prioridad de Obama cuando asuma sus funciones en enero.

“Tendrán que ser la prioridad porque, sin eso, ninguna otra cosa funcionaría", afirma John Rother, Vicepresidente Ejecutivo de Políticas de AARP.

Todavía no está claro qué hará Obama para impulsar la economía más allá del rescate de los mercados financieros que el Congreso aprobó con su apoyo. Más industrias podrían enfrentar problemas (como la automotora y la de la construcción, por ejemplo), por lo que Rother dice que Obama deberá esperar hasta enero para tener una visión aproximada de la situación económica antes de tomar decisiones.

Barbara Kennelly, una ex congresista demócrata que ahora encabeza el National Committee to Preserve Social Security and Medicare (NCPSSM, Comité Nacional para Preservar el Seguro Social y Medicare), dijo que espera una estrategia rápida para poner en marcha la economía mediante la creación de empleos con un plan de construcción de carreteras o algo similar.

La primera señal de cómo Obama planea afrontar las penurias económicas se develará cuando elija a su Secretario del Tesoro, expresó el republicano Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes. Si Obama eligiera a alguien moderado, significaría que probablemente no vaya a presionar para aumentar los impuestos, agregó Gingrich.

La realidad de la recesión podría, incluso, llevar a Obama a reducir los impuestos sobre las ganancias de capital para conseguir aumentar las inversiones en el mercado de valores. “Habrá un enorme déficit de ahorros para la jubilación, tanto entre los particulares como entre los fondos de pensión”, agregó Gingrich, debido a la caída de los valores.

Es poco probable que Obama resuelva los problemas a largo plazo del Seguro Social, Medicare y Medicaid, dijo Brian Riedl, analista presupuestario sénior de The Heritage Foundation, un grupo conservador de expertos en Washington. A medida que los baby boomers —los nacidos durante la explosión de nacimientos, entre 1946 y 1964— envejezcan, esos programas de ayuda social se verán cada vez más cortos de fondos. Sin recortes en los beneficios ni más impuestos para preservarlos, para el 2050, estos programas consumirán todo el gasto federal, vaticinó.

"Obama entiende muy bien a las generaciones mayores. Entiende que todo país exitoso protege a sus mayores". —Barbara Kennelly, ex congresista
“Es como si unas termitas se estuvieran comiendo poco a poco nuestra casa fiscal”, expuso Riedl. Aunque Obama haya descartado recortar los beneficios o aumentar la edad jubilatoria, cuanto más tarde el país en realizar la reforma, más probable será que los votantes a punto de jubilarse no vayan a estar protegidos contra los recortes. “Cada año que esperamos, le damos menos tiempo a los baby boomers para ajustarse a las reformas, que son inevitables".

Kennelly predice que el nuevo presidente protegerá la red de seguridad de la nación para los estadounidenses mayores. Tenía una relación muy estrecha con su abuela, que murió esta semana, y con su madre, que murió de cáncer aun cuando se preocupaba por pagar los gastos médicos.

“Entiende muy bien a las generaciones mayores —destaca Kennelly—. Entiende que todo país exitoso protege a sus mayores.”

La propuesta de Obama relativa al Seguro Social modificaría el límite actual de los impuestos sobre la renta. En la actualidad, los trabajadores y sus empleadores pagan el 12,4% en impuestos al Seguro Social si ganan hasta $102.000. Obama agregaría otro impuesto sobre el ingreso, de aproximadamente el 4%, para las personas que ganan más de $250.000. No obstante, eso sólo resuelve cerca del 15% del desajuste a largo plazo entre los impuestos del Seguro Social y el gasto, explica Andrew Biggs, becario residente en el American Enterprise Institute (Instituto Estadounidense de la Empresa).

Antes de hacerse cargo del Seguro Social, Obama seguramente abordará los problemas relativos al cuidado de la salud, porque este asunto fue muy importante durante la campaña, Biggs explica. Es más, puede lograr un fuerte apoyo en el Congreso que cuenta con mayoría demócrata tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.

Se espera que Obama presione a las empresas a “jugar o pagar”; es decir, a brindarles cobertura de salud a los trabajadores o pagar un fondo que ayude a la gente a comprar sus propias pólizas de seguro. El cuidado de la salud tiene especial importancia para los trabajadores de entre 50 y 64 años, porque a menudo presentan problemas médicos y algunos, afecciones preexistentes, y perder un trabajo puede significar la pérdida de la cobertura de salud, dijo Rother.

Kennelly sugiere que Obama probablemente pueda implementar sólo algunas partes de su reforma del cuidado de la salud debido al déficit nacional, que asciende a millones de millones de dólares; los cambios dramáticos tendrán que esperar. Y resolver los problemas financieros de Medicare no será posible sin abordar primero los problemas mayores del sistema de cuidado de la salud, porque el costo de la atención está aumentando más rápido que la inflación.

Cuarenta y cinco millones de estadounidenses carecen de cobertura de salud, y el clamor público por ayuda para obtener cobertura marcará la diferencia, expresó Diane Rowland, vicepresidenta ejecutiva de Kaiser Family Foundation. “Las prioridades públicas se suelen transformar en las prioridades de los líderes”, dijo. No obstante, “la reforma del sistema de cuidado de la salud nunca es sencilla y siempre es más complicada en la práctica que en la teoría”.

En Medicare, Obama enfrentará un desafío inmediato. Hacia finales del 2009, vence la fórmula sobre cómo se les reembolsan los tratamientos de los pacientes con Medicare a los proveedores de cuidados médicos. Este difícil problema se ha pospuesto durante muchos años, con los observadores presupuestarios diciendo que hay que recortar los costos del programa y los defensores de los beneficiarios del programa insistiendo en que reducir los pagos de los médicos disminuiría el acceso al cuidado de la salud para los estadounidenses mayores de 65 años. En el pasado, afirma Rother, el estancamiento político significaba que “el problema siempre se dejaba para después. Espero que [ahora] se haga un esfuerzo mayor para solucionar el problema”.

Gingrich es optimista respecto de que Obama respaldará un plan en el que ha estado trabajando para alentar a los proveedores de servicios médicos a informatizar las historias clínicas. Los registros electrónicos pueden salvar vidas y ayudar a eliminar de raíz el fraude en Medicare y Medicaid, expresó. Obama ha dicho que daría $10 mil millones a los proveedores de cuidados de la salud que implementen estos sistemas de tecnología de la información para la salud.

Ya sea Medicare o el Seguro Social, crear empleos o proveer cobertura médica a más personas, Obama contará con algunas ventajas provenientes del fuerte voto popular y de un Congreso mayoritariamente demócrata, expuso Stephen Hess, miembro emérito sénior de Brookings Institution.

Ahora, habrá que equilibrar esos planes con la realidad económica. “Tiene 77 días para armar el rompecabezas”, culminó Hess.



Originalmente publicado en AARP Bulletin Today.

volver al comienzo


 
 





Conozca al embajador


Jorge Ramos

¡Reporte el fraude! Ayude a  AARP a monitorear los seminarios sobre inversiones.  
más »

Prepárese para cuidar a sus seres queridos: Una guía de planificación  cortesía de AARP Foundation.
más »


AARP está reuniendo a particulares, políticos y líderes de empresas para lograr un cambio social positivo.
más »



Inscríbase

Inscríbase gratis al Boletín mensual de AARP Segunda Juventud.org

 
PUBLICIDAD


www.aarp.org | contáctenos | política de privacidad
copyright 2009, AARP. Todos los derechos reservados.