Perfil político a retazos
POR Molly Rose Teuke
Le han llamado estrella en ascenso, persona influyente,
populista, fiscal contra prácticas ilegales, e incluso anarquista. Gloria
Molina, que es miembro de la Junta de supervisores del condado de Los
Ángeles, no se amilana ni se impresiona por lo que otros piensan de
ella. Como es la mayor de 10 hermanos, está acostumbrada a liderar,
pero sabe que no puede complacer a todos a la vez. Sin embargo, sus
electores están satisfechos con ella pues está ejerciendo su cuarto
periodo como representante del Primer distrito de la poderosa junta
del condado de Los Ángeles.
Losangelina de nacimiento, Molina es la primera
mujer hispana elegida para la Asamblea legislativa de California (1982),
el Consejo de la ciudad de Los Ángeles (1987) y la Junta de supervisores
del condado de Los Ángeles (1991).
| ‘[M]e enseñó que
a veces no vale la pena estar de acuerdo sólo por llevarse
bien, porque el resultado es el desempeño mediocre de la
función pública’ |
En estos tres puestos públicos, ha representado
prácticamente a la misma zona geográfica y, en su mayor parte, a los
mismos electores-por lo general, familias de la clase trabajadora que
cuentan con pocos votantes inscritos. Su distrito de 450 mil habitantes,
tiene la población más numerosa que vive en un área no registrada.
Desarrolló sus habilidades políticas años atrás,
como activista de la comunidad con especial interés en asuntos relativos
a la salud. En 1970, ayudó a fundar la Comisión Feminíl Mexicana,
una organización hispana en favor de los derechos de la mujer, luego
de darse cuenta que ni el movimiento femenino, ni el movimiento chicano,
estaban tratando adecuadamente las necesidades de las mujeres.
Fue durante su permanencia en la Casa Blanca, como
subdirectora personal presidencial del gobierno de Carter, que consideró
la posibilidad de presentar su candidatura a un puesto público. "Me
escandalizó ver cómo la comunidad latina prácticamente no existía para
los legisladores en Washington, D.C.", manifiesta Molina. Siguiendo
el dicho popular: la labor del político esta en la localidad a la cual
pertenece, Molina regresó a California y en su debido momento se presentó
como candidata a la asamblea legislativa del estado, con la esperanza
de conquistar un perfil político más alto para los hispanos de su distrito,
el Este de Los Ángeles, teniendo en cuenta que había muy poca
influencia política en esa zona.
La primer batalla política no se dejó esperar y
probó ser una experiencia fundamental para esta legisladora novata.
El estado necesitaba un terreno barato para una prisión estatal, explica
Molina, y los funcionarios penales querían construirla en su distrito,
el cual tenía ya cuatro prisiones. Desde su punto de vista, albergar
una quinta prisión no le parecía una buena idea, especialmente porque
ésta tendría que ubicarse cerca de escuelas y de centros de trabajo.
"Conversé con los líderes de la asamblea [legislativa]",
relata Molina, "y me dijeron que me quedara tranquila, que tendría que
aceptarlo, y que si me oponía iba a afectar mi carrera política. En
lugar de eso, desarrollamos una estrategia en toda la comunidad. Nos
enfrentamos a una batalla muy dura y salimos victoriosos".
"Esta experiencia", agrega, "me enseñó que a veces
no vale la pena estar de acuerdo solamente para llevarse bien, porque
resulta en un desempeño mediocre de la función pública. Si uno no es
cuidadoso, se puede perder el objetivo".
La agenda política de Gloria Molina se mantiene
concentrada en las necesidades de sus electores. Ella ha luchado por
la ampliación de los servicios de cuidado de niños, por la disponibilidad
de vivienda accesible, por más parques para la niñez, por el acceso
a la atención de salud-que cree es el asunto más importante que enfrenta
como funcionaria pública-y por muchos otros problemas que afectan la
calidad de vida de los residentes de su distrito.
Cuando se le pregunta por el logro personal que
más la enorgullece reconoce que es el simple hecho de haber sido elegida,
debido a que lo consiguió por su cuenta, con una modesta campaña y un
pequeño grupo de gente dedicada, compuesto por amigos, familiares y
admiradores.
"Ser la primer mujer latina elegida, es un logro
especial, debido a que se supone que éste es un gobierno representativo",
señala Molina. "Se ha allanado el camino para que otras mujeres de California
sean elegidas, pues era un gran obstáculo a superar por las mujeres
latinas. Tenemos que activamente involucrarnos en la creación de legislación".
Su habilidad para impulsar leyes ha tenido un efecto
distinto en cada puesto público que ha ocupado. Tuvo la posibilidad
de ayudar a promulgar leyes en el nivel del estado, pero sintió que
no tenía un impacto tan inmediato como cuando ejercía en el consejo
de la ciudad, donde estaba involucrada en asuntos del día a día y tenía
un contacto más directo con la gente que servía.
Actualmente, en la junta del condado, Molina está
involucrada en grandes proyectos de ley, tales como, salud y bienestar,
defensa del consumidor, seguridad ciudadana y lucha contra la violencia
de pandillas, los tribunales, las prisiones del condado, además de la
mejora de la calidad de vida del millón de residentes en las zonas no
registradas del condado.
Molina cuenta con más personal y puede hacer más
trabajo tras bambalinas, lo que le permite profundizar en el análisis
de los problemas que se presentan. Al ser uno de los cinco supervisores
de la junta del condado más extenso de los Estados Unidos, Molina también
juega un papel decisivo en el manejo del presupuesto anual del condado,
que alcanza los 16.500 millones de dólares. "Con los otros supervisores
y con los jefes de departamento nos hacemos concesiones mutuas, desarrollamos
estrategias, llegamos a consenso, y negociamos", comenta Molina. "Lo
que me impulsa puede verse como algo negativo, pero yo no lo veo así,
es la ira. Ira y frustración. En realidad, el sistema no respeta a mucha
de la gente de nuestra comunidad. Se debe tener mucho liderazgo cuando
uno representa a los pobres, a la gente que ha sido privada de sus derechos,
a los necesitados que no cuentan con atención de salud y que no tienen
dinero ni poder. La junta del condado es el lugar indicado para realizar
el tipo de trabajo que quiero hacer".
"La gente que sirvo es mi fuente de inspiración",
agrega Molina, "aprecio mucho cuando la gente llama a mi oficina, o
me lleva a un lado en la ferretería o en la tienda de comestibles y
me dice, 'tú me ayudaste', o 'ayudaste a mi madre'. De otro modo, me
sentiría muy frustrada, porque no se puede cambiar las cosas de un día
para otro. Se afirma el poder personal cuando la gente percibe que obtiene
un beneficio del trabajo que uno hace. Estoy orgullosa de todo lo que
he hecho, de todas las leyes que he impulsado", sostiene Molina, "pero
estoy especialmente orgullosa de ayudar a electores con problemas específicos.
Las acciones cotidianas son las que tienen mayor impacto en los individuos".
Así como Molina se dedica a mejorar la calidad
de vida de sus electores, también se preocupa por la calidad de vida
de su familia. "Habiendo sido soltera tantos años además de ser la mayor
de 10 hermanos, pensé que me sentiría bien no teniendo hijos propios",
manifiesta Molina, que está casada con Ron Martínez, un hombre de negocios,
"pero ahora tenemos una hija, Valentina, que cumplió 16 en junio y su
crianza es una de las cosas más importantes de las que me ocupo".
Cuando Molina encuentra un inusual momento de tranquilidad
en su trabajo, como ella misma dice, "cuando puedo ser Gloria", pasa
tiempo con amigas dedicada a la retacería (quilting) "La costura
de retazos es un arte folclórico tradicional que no tiene una perspectiva
latina y quiero darle ese enfoque", Molina añade, "he cosido un par
de piezas con motivos latinos". Una de esas piezas, que fue subastada
en un evento a beneficio de la Comisión Feminíl Mexicana, es
una representación del tradicional arte mexicano de papel picado, con
figuras de los instrumentos que tocan los mariachis. Otra pieza
creada recientemente, que también fue subastada en un evento a beneficio
del Fondo mexicano estadounidense de defensa legal y educación (Mexican
American Legal Defense and Educational Fund, MALDEF), muestra una
piñata de colores fuertes sobre un fondo negro.
Molina percibe que los trabajos de retacería
son una extensión lógica de su anhelo de dar mayor visibilidad e inspirar
entusiasmo por la presencia hispana en la cultura de este país. "Tenemos
que afirmar el poder personal del uno y del otro", enfatiza Molina.
"Estoy orgullosa de representar a la comunidad latina, pero también
estoy muy orgullosa de ser americana y formar parte de este país. Acá
tenemos la clase de oportunidades que no tendríamos en ningún otro lugar".
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