Amin David, de 76 años, ha pasado, al menos, una mañana a la semana con sus amigos, durante 27 años. Pero estos hispanos —un grupo conocido como Los Amigos de Orange County— son más que amigos; son socios en una misión que atiende temas importantes para la comunidad latina del Condado de Orange, California.
Los tenedores bajaron y la atención pasó de los panqueques y huevos al estudiante que, tartamudeando, se paró delante de ellos. “Me dijeron que si me dirigía a ustedes podría encontrar ayuda”, explicó Christian Rios a los 30 comensales, la mayoría latinos, reunidos en el restaurante alemán Jägerhaus German Restaurant, en Anaheim, California.
El joven debía más de $10.000 de un préstamo para estudiantes que una inescrupulosa escuela vocacional había fijado a muy alto interés, y no sabía cómo renegociar las tasas. Los miembros de Los Amigos del Condado de Orange, un grupo de voluntarios, comenzaron rápidamente a ofrecer ideas tales como que consultara a la Legal Aid Society (Sociedad de Ayuda Legal), que solicitara al prestamista que ajustara la tasa de interés, que presentara ante el estado una queja contra la escuela. Esta es la clase de energía orientada hacia soluciones que se genera ante todos los problemas —sin importar el tamaño— que se presentan cada miércoles a Los Amigos durante el desayuno.
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Amin David, de 76 años, ha liderado esta tradición que ya lleva 27 años y que, semanalmente, atrae de 20 a 50 personas, lo que incluye a funcionarios electos, líderes gremiales y administradores de colegios. “Si nuestra labor significa que la gente se va a detener y escuchar, entonces el esfuerzo ha valido la pena”, afirma David, quien casi siempre viste una guayabera para ocupar su rol de líder y moderador. El lema del grupo es “Nos gusta ayudar”.
Esta ayuda ha sido reconocida por personas como la representante Loretta Sanchez (demócrata por el estado de California), quien agradece al grupo por “sus excepcionales servicios y trabajos”.
“Como Latina de la ciudad de Anaheim y miembro del Congreso, me siento afortunada de representar un distrito que posee varias organizaciones comunitarias listas y ansiosas por ayudar y apoyar a los necesitados —dice Sanchez—. Cada miércoles por la mañana, sin falta, Los Amigos se reúnen para discutir nuevas maneras de ayudar a nuestra comunidad. Esta actitud y determinación son, exactamente, lo que nos va a impulsar para seguir adelante.”
David, propietario de dos empresas dedicadas a la plomería y a los materiales de construcción, llegó a Estados Unidos de niño, proveniente de Chihuahua, México, con su madre y su padre dentista y oriundo del Líbano. Ahora, con cuatro hijos y siete nietos, se ha convertido en un pilar del Condado de Orange, en tanto su grupo ayuda a que mujeres maltratadas encuentren refugio y a recolectar fondos para estudiantes inmigrantes que están intentando obtener títulos de bachiller universitario (licenciado), maestrías y hasta doctorados. Dos organizaciones sin fines de lucro han surgido de Los Amigos: una ofrece giras por universidades para niños que asisten a jardines de infantes y otra ayuda a médicos inmigrantes a obtener sus licencias, “Mi distrito es afortunado de tener a Los Amigos, ya que este grupo representa un recurso para los habitantes que, quizás, no sepan cómo obtener ayuda —señala Jose Solorio, funcionario de la Asamblea del estado de California, quien representa a Anaheim, Garden Grove y Santa Ana—. Uno se retira de sus reuniones con una linda sensación, que proviene de la calidez y la convicción de Los Amigos.”
Los Amigos también se han involucrado en temas controversiales. En 2007, lideraron exitosamente una campaña en contra de un miembro de la junta escolar local, cuyas opiniones fueron consideradas racistas. Discutieron con un sheriff del condado, quien entrenaba a sus ayudantes para que hicieran cumplir las leyes de inmigración, alentaron a la gente a que se postulara para integrar el consejo municipal y estudiaron la posibilidad de presentar propuestas en las elecciones locales.
Sin embargo, la composición del grupo continúa siendo informal, sin una junta directiva formal, sin cuotas ni presupuesto ni cuenta bancaria. La discriminación que David observó en los lugares de trabajo fue lo que lo impulsó al servicio comunitario, en la década del 70: los latinos no eran considerados para los ascensos, muy rara vez llegaban a los cargos de supervisor o gerente, y eran los últimos en ser contratados y los primeros en ser despedidos. La posibilidad de que la discriminación todavía exista, señala, es lo que mantiene al grupo honesto y unido.
Tal vez, lo que le da forma a la cultura de Los Amigos es el extenso tiempo que se le da al momento del “Yo-Yo” en cada reunión. David les pide a los concurrentes que hablen de ellos mismos, de sus “yo”. ¿Cómo conocieron a sus cónyugues? ¿Cómo eligieron sus carreras? David luego los felicita por sus logros.
“Deseamos que logren un tranquilo sentido de ser parte del grupo —explica David—. Queremos que sientan que han echado ancla en este lugar.”
Las reuniones siempre terminan con los concurrentes formando un círculo y tomándose de la mano. Algunos “contribuyen algo”, comenta David, algo tal como una oración por algún miembro del grupo o vecino enfermo.
En una reunión reciente, Araceli Cazales, de 52 años, quien asistió a la reunión acompañada por su esposo, Rodolfo, con quien está casada hace 29 años, ofreció una oración por todos los que forman parte de Los Amigos: “Siempre tienen las manos y el corazón abiertos. Como latino, éste es el respeto que siempre quisieras encontrar. Amin
David va más allá de lo necesario. Trabaja para alentarnos a todos, especialmente a los jóvenes, que son nuestro futuro”.