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La jueza Sonia Sotomayor jura ante el presidente de la Corte Suprema, John Roberts.
En compañía de su madre y hermano, la jueza Sonia Sotomayor jura al asumir su cargo como miembro de la Corte Suprema de Estados Unidos. Foto: AP 

Primera hispana camino a la Corte Suprema
Sonia Sotomayor logró con facilidad la confirmación para integrar el máximo tribunal del país, pero no sin controversia.

Por Ana Radelat
6 de agosto de 2009

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Sonia Sotomayor hizo historia, el jueves, cuando fue nombrada para integrar la Corte Suprema de EE. UU. Además del primer hispano, es la tercera mujer en ocupar una banca del máximo tribunal.

Si bien algunos senadores del GOP (el partido republicano de EE. UU.) intentaron presentar a Sotomayor como a una liberal alejada de la corriente dominante, que actuaba guiada por prejuicios, el voto del Senado para confirmarla fue contundente, 68-31, y bipartidista, con 9 republicanos—incluyendo el senador Mel Martinez, de Florida—sumando su voto a la totalidad de los demócratas. El senador Edward Kennedy, demócrata de Massachusetts, no pudo estar presente para el voto.

El presidente Obama dijo que estaba complacido y "profundamente agradecido” con el “voto histórico” del Senado y que Sotomayor podrá tomar su puesto en la Corte Suprema cuando reinicie sus actividades en octubre.

“Al igual que con muchos aspectos de este país, este logro me llena de orgullo”, dijo Obama.

Los grupos que promueven los derechos de los hispanos también aplaudieron la confirmación. “Como la primera latina en la Corte Suprema de esta nación, la jueza Sotomayor ha logrado un hito politico para la comunidad Latina que enriquecerá de gran manera la ejecución de la justicia para todo norteamericano”, dijo Arturo Vargas, director ejecutivo de National Association of Latino Elected and Appointed Officials (Asociación de Funcionarios Latinos Electos y Designados - NALEO), una declaración hecha después del voto.

Sotomayor, de 55 años de edad, jueza de un tribunal de apelaciones del Bronx, fue promocionada por el presidente Obama y por los senadores que apoyaron su designación como una jurista brillante y consumada.

“Quienes intentan etiquetar a la jueza Sotomayor como activista judicial se topan con los sólidos antecedentes de sus fallos basados en la ley —dijo el senador Patrick Leahy, demócrata por el estado de Vermont, durante el debate sobre su nombramiento—. Ella es una jueza moderada, experimentada y reflexiva que no ha evidenciado parcialidad en sus fallos.”
 

Reacciones de la comunidad

Cuando el Senado confirmó a Sonia Sotomayor para integrar la Corte Suprema de EE. UU., no sólo hizo historia, sino que también cambió el modo en que los hispanos ven el alto tribunal. Los latinos llenaron las audiencias de confirmación de Sotomayor en el Senado y vieron por televisión cómo la serena jueza dijo a los escépticos senadores que ella interpretaría la ley de manera imparcial. Estas son algunas de las reacciones que provocó:

“Ella es oriunda del Bronx, como yo. Ha cumplido su función. Toda esa dedicación, todo ese trabajo duro y todo ese esfuerzo tenían que valer la pena.”
Jose Ortega, 50 años, Bronx, Nueva York
Plomero
Puertorriqueño

“Personalmente, no me importa el que sea hispana. Hubiese preferido una jueza más conservadora”.
Albert Fonseca, 66 años, Miami, Florida
Jubilado
Cubano estadounidense

“Ella tiene mucha experiencia. La vi en televisión, y nunca perdió su serenidad. Me alegro de que Obama la haya elegido, porque parace la persona ideal para ese cargo.”
Elsie Rodriguez, 79 años, Las Cruces, Nuevo México
Cajera de cafetería de escuela secundaria, jubilada
Mexicana estadounidense

 
“Por lo que vi de ella en televisión, parece una persona que no se deja influenciar. La apoyo, no porque sea latina, sino porque parece competente. Que integre la Corte Suprema no cambiará mucho mi vida. Yo seguiré yendo al trabajo y viviendo mi vida,  y si no la hubieran confirmado, igual.” 
Gladys Ortiz, 48, Miami, Florida
Cocinera
Nicaragüense

“Esto va más allá del orgullo de que un integrante de la Corte Suprema sea miembro de mi comunidad. Ella parece estar bien capacitada para una función que, en mi opinión, debería ser un requisito clave para el cargo.”
Jacob Lozada, 65 años, Fairfax, Virginia
Consultor en administración de cuidados de la salud e integrante de la Junta Directiva de AARP
Puertorriqueño

“Creo que es maravilloso que el presidente Barak Obama haya designado a una mujer y latina. Obviamente está capacitada y tiene variadas experiencias que serán relevantes para los casos que vaya a tratar.”
Loretta Jean Garcia, 54 años, Bethesda, Maryland
Abogada
Mexicana estadounidense

“A diferencia de lo que sucede en otras ramas del gobierno, la Corte Suprema parece desconectada de las vidas de la mayoría de los latinos. Para mí, la confirmación de Sotomayor aumenta la transparencia del tribunal y torna su rol más accesible para la comunidad latina.”
Virginia Sánchez Korrol, 72 años, Ciudad de Nueva York
Historiadora y profesora, Brooklyn College, City University of New York
Puertorriqueña

“Me impresionaron sus antecedentes como jueza. En mi opinión, se trata de la mejor jueza y de la persona adecuada para la Corte Suprema.”
Alejandro Alvarez, 57, Chicago
Conductor de ómnibus escolares Colombiano

Grupos hispanos y el bloque de miembros hispanos del Congreso (
Congressional Hispanic Caucus), que han presionado durante mucho tiempo para que haya un latino en el alto tribunal, están contentísimos con la confirmación de Sotomayor.

"Hoy es un día extraordinario para los latinos —dijo Janet Murguia, presidente y directora ejecutiva del
National Council of La Raza (Consejo Nacional de La Raza), cuando el presidente Obama eligió a Sotomayor, en mayo—. El presidente quería un juez que no sólo fuera un jurista respetado, sino que, además, comprendiera cómo la ley afecta las vidas de la gente común. La jueza Sotomayor reúne esas cualidades.”

Sotomayor, quien se desempeñó por más de una década en el Circuito de Tribunales de Apelaciones de Estados Unidos, para el 2do Distrito, en la ciudad de Nueva York, no sólo cambiaría la conformación étnica de la corte, sino que, además, tornaría más joven su perfil. El juez David Souter, que al encontrarse próximo a jubilarse le dio a Obama la oportunidad de nombrar a Sotomayor, tiene 69 años, mientras que Sotomayor, de 54, sería el segundo juez más joven —sólo el presidente de la Corte Suprema, el juez John Roberts, es más joven, y apenas seis meses. Ella sería la cuarta integrante perteneciente a la enorme e influyente generación baby boomer —nacidos durante la explosión de nacimientos, entre 1946 y 1964—, como así también, la segunda mujer y el sexto integrante católico romano de la actual corte.

Muchos de sus adeptos dicen que su origen y su historia de vida, que va de los harapos a la toga, le otorgan a Sotomayor una perspectiva que está faltando en la estructura de la corte.

El senador Bob Menendez, demócrata de Nueva Jersey y uno de los que más apoyó a Sotomayor, dice que siendo el hijo de inmigrantes que creció en una vivienda para las personas pobres en Union City, Nueva Jersey, él tiene una historia semejante a la de Sotomayor.

“Jamás soñé que estaría en el el senado votando por una Latina sumamente calificada para la Corte Suprema,” dijo Menendez durante el debate que se llevó a cabo en el Senado. “Esta es América”.

Henry Solano, Presidente Interino y abogado del
Mexican American Legal Defense & Education Fund (Fondo Mexicano-Estadounidense para la Defensa Legal y la Educación), expresó: “…tener un latino en la Corte Suprema ofrece una perspectiva fundamental que informará las consideraciones de la Corte respecto de esos casos.” Y los analistas legales dicen que, en general, Sotomayor se ha puesto del lado de los demandantes en muchos casos de discriminación relacionados con grupos minoritarios y personas discapacitadas.

Su historial de casos que afectan a estadounidenses adultos mayores parece ser más variado. Sotomayor ha interpretado ampliamente la Ley para los estadounidenses con discapacidades (Americans with Disabilities Act).

Sin embargo, al argumentar un voto disidente, en un caso de 2006, ella expresó que la ley federal contra la discriminación por edad en el empleo (Age Discrimination in Employment Act) no protegía a un ministro metodista de 70 años de edad contra la política de jubilación obligatoria de esa Iglesia.

En cambio, tomó la parte de un interno de una prisión federal, próximo a los 60 años de edad, que sufrió un infarto luego de que le ordenaran subir rápidamente cinco tramos de escalera para regresar a su celda. Sotomayor estuvo de acuerdo con que se le debería permitir al interno demandar a la institución privada que dirigía la prisión.

En los pocos días transcurridos desde que el presidente Obama anunciara su nominación, millones de estadounidenses se han familiarizado con la biografía de Sotomayor, a la vez que hubo una lluvia de elogios de los dirigentes latinos.

Como muchos estadounidenses ya saben, los padres de Sotomayor nacieron en Puerto Rico y se mudaron al Bronx, donde la familia vivió en un complejo de viviendas subvencionadas. Al igual que el Presidente que la designó, Sotomayor fue criada por una madre soltera, pues su padre falleció cuando ella tenía nueve años de edad.

“Es la experiencia lo que le puede dar a una persona el don de saber tratar a todo tipo de gente —señaló el presidente Obama al nominarla—. Ella venció obstáculos… y vivió el “sueño americano” que trajo a sus padres aquí hace tanto tiempo.” También llamó a Sotomayor —que se graduó con honores en Princeton, asistió a Yale Law School y fue editora del Yale Law Journal—  una “mujer impresionante” que tiene un “intelecto riguroso” y un “dominio absoluto de la ley”.

Durante los tres días de audiencias de confirmación llevadas a cabo en julio por el Comité Judicial del Senado, Sotomayor defendió con calma sus antecedentes. “Muchos senadores me han preguntado sobre mi filosofía judicial —señaló—. Es muy simple: ser fiel a la ley.”

Fue un republicano, el presidente George H.W. Bush, quien designó por primera vez a Sotomayor para un cargo público. La designó para ocupar un puesto en el Circuito de Tribunales de Apelaciones de Estados Unidos, para el Distrito Sur de Nueva York, en 1991. Seis años más tarde, el ex presidente Bill Clinton la nombró en su actual cargo, pero no sin tener que pelear por ello. Preocupados porque su nombramiento podría convertirla en una candidata probable para integrar la Corte Suprema, los republicanos demoraron su confirmación por más de un año.

Muchos republicanos también evitaron apoyar la candidatura de Sotomayor a la Corte Suprema. Durante las audiencias de confirmación, los opositores del GOP se centraron en su voto como parte de un panel, para confirmar el rechazo de una batería de pruebas para el ascenso del Departamento de Bomberos de New Haven, Connecticut, porque ningún candidato afronorteamericano obtuvo calificaciones lo suficientemente altas como para aprobarlas. Los bomberos blancos a los que les fue bien en esas pruebas apelaron ese fallo ante la Corte Suprema, que, en junio, revirtió la decisión del tribunal inferior.

El senador Jeff Sessions, de Alabama y el republicano de mayor experiencia en el Comité Judicial del Senado, dijo que estaba preocupado que Sotomayor, cuyo nombramiento es vitalicio, “promoverá una agenda libera de largo plazo”.

Sin embargo, buena parte del furor generado alrededor de Sotomayor no estaba centrado en los cientos de opiniones que ella expresó a lo largo de sus casi 17 años como jueza, sino en un comentario que hiciera durante un discurso del año 2001, en la facultad de derecho de la University of California (Universidad de California), Berkeley, sobre las experiencias de una jueza latina. Sotomayor dijo que ella esperaría que una “mujer latina sabia con la riqueza de sus experiencias llegue, en la mayoría de los casos”, a mejores conclusiones que un hombre blanco “que no ha experimentado esa vida”.

Durante las audiencias de confirmación, Sotomayor repudió esa declaración argumentando que se trataba de un lamentable “floreo retórico que salió mal’’ y que no refleja su postura.

“Quiero expresar con absoluta franqueza, inequívocamente y sin ninguna duda: No creo que ningún grupo étnico, racial o de género tenga alguna ventaja a la hora de pronunciar un fallo’’, señaló.



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