La magia del cine. Eso es lo que ve Cesar Pelli cuando mira la película de Sean Connery Entrapment (La trampa), de 1999, filmada en las Petronas Twin Towers, en Kuala Lumpur, Malasia. Eso se debe a que Pelli diseñó estas torres, que, ahora, son las más altas del mundo.
“Se pueden distinguir inmediatamente todos los trucos que usaron en la película al mostrar cosas que el edificio no tiene, cosas absolutamente imposibles de implementar —comenta, riéndose, Pelli, de 82 años, cuyo amorío con la arquitectura comenzó a los 16 años, cuando analizaba qué estudiar en la universidad—. Es muy halagador y fue una película muy entretenida. Hay otros edificios míos en películas terribles, pero está bien, después de todo, son cosas del espectáculo.”
Pelli, nacido en Argentina y declarado, en 1991, uno de los diez arquitectos estadounidenses vivos más influyentes por el American Institute of Architects (Instituto Estadounidense de Arquitectos), ha diseñado algunos de los edificios más espectaculares del mundo, desde altísimos edificios de oficinas hasta casas particulares. Edificios emblemáticos como la embajada de EE. UU. en Tokio, el World Financial Center y el Winter Garden, en Battery Park City, Manhattan, y las Petronas Twin Towers han hecho a su firma acreedora a más de 100 premios por la excelencia de sus diseños.
Su teoría: deberíamos juzgar los edificios no por lo lindos que sean en sí mismos, aisladamente, sino por cuánto mejoran o empeoran la ciudad.
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“Veo los edificios como piezas de una ciudad, y, en mis diseños, trato de convertirlos en ciudadanos responsables y contribuyentes”, dice Pelli, uno de los directores de Pelli Clarke Pelli Architects, de New Haven, Connecticut.
En los trabajos de Pelli, eso se manifiesta a través del diseño universal, de los diseños para poblaciones adultas mayores y del desarrollo de comunidades habitables. “Me interesa particularmente el rol público que desempeñan los edificios —señala Pelli—. Creo que nosotros, los arquitectos, deberíamos tratar de ir más allá de nuestras obligaciones básicas para con el público, y son muchísimas las oportunidades que tenemos de hacerlo.”
A Pelli se le atribuye haber introducido los principios del diseño universal en la corriente arquitectónica dominante. Según Stan Mathews, un especialista en historia de la arquitectura y profesor asociado de Hobart and William Smith Colleges, en Geneva, Nueva York, esta filosofía se hace aparente en proyectos como las Petronas Twin Towers y la terminal del Reagan National Airport, en Washington D.C.
“Pelli ha demostrado que asegurar la accesibilidad no tiene por qué restringir la creatividad de un arquitecto —afirma Mathews—. Por ejemplo, en su terminal aérea Reagan, el uso que hizo del color y los contrastes claroscuros facilita muchísimo ubicar el camino visualmente.”
“La obra de Pelli marca un elevado estándar de diseños para personas adultas mayores —agrega Mathews—. Él considera que la arquitectura es un proceso de construcción comunitaria, y los principios de habitabilidad son una parte fundamental de ese proceso.”
“El mayor placer es sentir que uno ha contribuido con algo que mejorará, en alguna medida, las vidas de otras personas —expresa Pelli—. Los ciudadanos tienen el derecho a esperar que cada nuevo edificio vaya a contribuir a mejorar la ciudad y a humanizar más el mundo.”
“Lo lindo de la arquitectura es que cada proyecto es completamente nuevo. Me siento forzado a renovarme con cada proyecto. ¿No es maravilloso eso?” —Cesar Pelli |
Él encuentra satisfacción en cada etapa del proyecto —dándole a la arquitectura un enfoque integral que tiene en cuenta la relación de cada estructura con los elementos que la rodean— y crece a partir de los constantes desafíos que le presenta la profesión que ha elegido. “Cada proyecto se encuentra en un sitio diferente y tiene un uso diferente, por lo que cada proyecto es único —asegura Pelli—. El hecho de estar teniendo que lidiar continuamente con emergencias, con personas que no están de acuerdo conmigo es, de alguna manera, lo que me mantiene vivo.”
Pese a sus logros y galardones, Pelli aún no ha terminado de grabar su marca en este mundo. Él ha contribuido a delinear el horizonte de Las Vegas con el edificio de 61 pisos y 4.004 habitaciones Aria Resort & Casino: dos torres de vidrio curvas que utilizarán la luz natural para mostrar un interior con elementos de madera reciclada y objetos autóctonos de piedra laja.
El diseño ecológico del complejo, que se inaugurará en diciembre, incluye el uso de productos de madera de bosques responsablemente administrados, un altamente eficiente empleo del agua, tanto en interiores como exteriores, y características que elevan la eficiencia energética a un 30% por encima de los códigos de construcción estándar.
“Semejante proyecto sugiere la capacidad y voluntad de Cesar Pelli de adaptarse a las necesidades de un proyecto dado”, dice Kevin Fuller, director técnico de Gensler, una firma de diseño arquitectónico global, con sede en San Francisco.
La firma de Pelli también está trabajando en nuevos proyectos en América Latina, Ámsterdam, España, Londres, Dubai, Kuala Lumpur, Singapur, China y Japón, casi en todos los lugares en los que se están construyendo nuevos edificios importantes.
Entre los proyectos latinoamericanos, Pelli recientemente diseñó la Torre Libertad, una torre de 31 pisos de uso mixto, sobre el histórico y amplio bulevar Paseo de la Reforma, en Ciudad de México. Respondiendo al significado histórico del lugar, el diseño de la torre es sencillo y escultural. Al igual que Aria, el edificio está diseñado con características energéticamente eficientes y tecnología moderna y ecológica, incluyendo el primer sistema “inteligente” de ahorro de agua automático de México.
Y de regreso a su madre patria, hace poco, Pelli diseñó la sede corporativa de Repsol-YPF, en Buenos Aires. El edificio consiste en un prisma triangular yuxtapuesto a un prisma cuadrado rotado, con un jardín de invierno de cinco pisos en su cima, con amplias vistas de la ciudad.
Después de 60 años diseñando famosos edificios, ¿tiene un favorito? La pregunta le provoca una sonrisa: “Mis edificios son como mis hijos, así que no puedo tener preferidos”, responde Pelli.
Él encuentra al diseño arquitectónico tan gratificante como cuando comenzó, y no tiene planeado detener su ritmo. “La arquitectura agrega dimensiones a mi vida que serían imposibles de conseguir si me jubilara —indica Pelli, quien llegó a Estados Unidos a los 26 años de edad, con $10 en su bolsillo—. Lo lindo de la arquitectura es que cada proyecto es completamente nuevo. Me siento forzado a renovarme con cada proyecto. ¿No es maravilloso eso?”